Se lavó las manos como quien acaba de hacer la comida o fregar los platos. Se lavó las manos como el que ha terminado una tarea pendiente. Le quitó la vida a cuchilladas en la calle y se lavó las manos. Ante estas situaciones, tendemos a pensar que se trata de un loco, que estaba fuera de sí, que a lo mejor, al lavarse las manos en la fuente, lo hizo como un histérico al darse cuenta de lo que acababa de hacerle a la mujer a quien solía querer. Pero mucho me temo que esto no es más que un hombre acostumbrado a la impunidad, un maltratador que nunca ha tenido que pagar las consecuencias de sus actos, un desgraciado al que el sistema ha amparado y a quien le ha otorgado la seguridad suficiente como para ejecutar a una mujer a cuchilladas en plena calle, a las tres de la tarde, y acercarse caminando hacia una fuente donde se lavó las manos.Saray Viaña. Jerez de la Frontera (Cádiz)Pasar a la historiaDonald Trump justifica la agitación que impulsa arguyendo que a veces se necesitan liderazgos excéntricos para escribir un futuro prometedor. Su edad dorada para EE UU. Hegel, vigente hoy como nunca, preconizó en su Astucia de la razón que el legado de algunos estadistas ambiciosos sobrevive a sus desmanes. Pero sentó unas bases estrictas. Julio César, Alejandro Magno y Napoleón hicieron historia por elevar sus valores sobre su época, por institucionalizar el cambio y por su vocación universal. Trump consolida la hegemonía de la élite económica a la cual pertenece, vuela los resortes democráticos y alienta un etnonacionalismo polarizante. Todo lo contrario. La clave para ser recordado como líder no es querer roturar su efigie en el monte Rushmore, presionar para obtener el Nobel de la Paz ni pretender deificarse rodeado de extremos integristas religiosos. Es, sencillamente, una causa memorable.Daniel Barroso Domínguez. MadridUna justicia dañadaSe ha vertido mucha tinta sobre el daño que producen instrucciones al más puro estilo Peinado. Que si han dañado al presidente, que si han dañado al Gobierno, o al entorno de Pedro Sánchez. Yo siempre he mantenido que el mayor daño lo ha sufrido, y lo está sufriendo, el prestigio de la justicia. Si no se hubiesen producido este tipo de instrucciones, sospechosas de irregularidades flagrantes, hoy no estaríamos ante la duda de si Zapatero es culpable o es otra nueva campaña de acoso y derribo contra alguien de un sector de la justicia que quiere intervenir en política. La duda no estaría sobrevolando. Julio García-Casarrubios Sainz. Ciudad RealSin esperanzaTengo ya una edad; nací mediado el siglo XX. Siempre quise ser libre y que los demás también lo fueran, saborear la libertad, y no me dejaban, me lo prohibían, me reprimían. Pero me rebelé y lo conseguí: sentí la esperanza de alcanzar la libertad y creo que la alcancé, la alcanzamos. Fui consciente de los límites que nos imponían y no creí que esos límites pudieran presionar tanto como para hacernos frenar, retroceder, desconfiar. Ahora solo pienso en un futuro con extremos que aborrezco y posiciones incapaces de ofrecer confianza y equilibrio. No espero nada de ninguno de los lados que hasta ahora me ofrecían, a pesar de todo, algo de esperanza.Fernando Martínez Blasco. Madrid
Hombres acostumbrados a la impunidad
Los lectores y las lectoras escriben sobre el crimen machista de Figueres, el legado que dejará Trump, la independencia judicial y la polarización política









