“Los datos muestran que, desde la reforma laboral, los contratos duran más: la estabilidad real ha mejorado, no solo la contractual”. Esta es la principal conclusión de un análisis elaborado por el centro de estudios Iseak y publicado este martes, que entra de lleno en una de las grandes discusiones laborales de los últimos años, condensada en el título del informe: Reforma laboral 2021: ¿más contratos indefinidos o estabilidad real? Según el análisis de Iseak, un centro de investigación especializado en mercado laboral y desigualdad, desde la aprobación de la reforma “los contratos iniciados en España tienen una menor probabilidad de terminarse”, un cambio de escenario que los especialistas también relacionan con el ciclo económico positivo, sin determinar el peso de casa elemento. La mejora, reseñan, ha favorecido con más intensidad a jóvenes, mujeres y extranjeros.La reforma laboral, acordada por Gobierno, sindicatos y patronales, eliminó el contrato de obra y servicio y limitó los supuestos en los que se puede recurrir a las relaciones temporales. Este cambio normativo, aprobado en diciembre de 2021, ha cambiado la estructura de los contratos españoles. Antes de la reforma, el 25% de los asalariados tenían un contrato temporal, frente al 15% de 2025. “Esta precariedad tiene costes sociales”, dice el estudio de Iseak, entre los que menciona la pobreza laboral, así como la exclusión social y el desánimo en la inversión en formación del empleado.“La reforma laboral de 2021 fue la respuesta más ambiciosa a esta problemática en décadas: restringió los contratos temporales, amplió la figura del fijo discontinuo [del 2,1% de los asalariados al 3,6%] e incentivó la contratación indefinida [del 72,7% al 81,1%]”, agrega Iseak. Con la mirada en los contratos suscritos, el informe detalla que los temporales “pasaron de concentrar el 88% de las nuevas contrataciones al 49%”. “En el último trimestre de 2025, los fijos discontinuos representan el 31% de los episodios laborales y los indefinidos el 19%, una recomposición estructural sin precedentes en el mercado laboral español”, agrega Iseak.Una vez planteado el escenario, Iseak entra en el meollo de la cuestión: “No obstante, ¿cambió la estabilidad real del empleo en España o solo el nombre del tipo de contrato?“. Los autores, Lucía Gorjón, Imanol Lizarraga y Gonzalo Romero, mencionan un estudio anterior que se planteó la misma pregunta, liderado por el investigador de Fedea Ignacio Conde-Ruiz. ”Documentan, con datos hasta 2023, que la reforma condujo a una reducción de la temporalidad formal, pero no necesariamente de la temporalidad efectiva", explican los autores, que con datos hasta 2025 llegan a una conclusión distinta.El estudio de Iseak parte de registros administrativos de la Seguridad Social de 2018 a 2025 (excluyendo 2020 y 2021 por la pandemia) y realiza un “análisis de supervivencia” de los contratos. Lo hace mediante el estimador Kaplan Meier, “una herramienta estadística idónea para medir la estabilidad laboral entre diferentes periodos”. Básicamente, mide la probabilidad de que un contrato siga activo tras un periodo determinado, hasta un máximo de 270 días.“El análisis muestra con claridad que los contratos firmados en años posteriores a la reforma presentan una mayor probabilidad de seguir activos”, dice Iseak. Al cabo de un mes de duración de un contrato, la supervivencia media de 2019 es del 49,1%, frente al 56,3% de 2022. “A los seis meses, la ganancia es de magnitud similar: la probabilidad de supervivencia aumentó del 44% en 2019 al 50,6% en 2022″, dice el estudio, que extiende el fenómeno a años posteriores: “Las cohortes 2022 y 2023 muestran una mejora apreciable, que se consolida en 2024 y 2025″. Entre las entidades con las que ha colaborado Iseak está el principal impulsor de la reforma laboral, el Ministerio de Trabajo, al igual que gobiernos autonómicos de distinto signo político, como Andalucía, Navarra, Euskadi o Castilla y León.Diferencias por tipo de contratoEl análisis anterior corresponde al promedio de los contratos, pero Iseak también desagrega por tipo de relación laboral. Observan que los contratos indefinidos duran menos que antes de la reforma: al cabo de un mes, la supervivencia de los indefinidos era del 91,5% en 2019 y del 87,8% en 2022; a los seis meses, del 86,4% en 2019 frente al 80,4% en 2022. Gorjón, Lizarraga y Romero creen que esta caída podría explicarse por “un cambio en la composición de las personas que acceden al empleo indefinido”. Creen que “antes de la reforma, firmaban un contrato indefinido principalmente las personas trabajadoras con vínculos laborales más consolidados”, mientras que después “personas que antes habrían firmado un temporal firman ahora un indefinido”. “Por lo tanto, el colectivo de personas trabajadoras con contrato indefinido se ha vuelto más heterogéneo, reduciendo la probabilidad de supervivencia sin que los vínculos individuales sean necesariamente menos estables”, añaden los autores.A la vez, ven una supervivencia “descendente” tras la reforma en los contratos fijos discontinuos, que se explica, como ya planteó Conde-Ruiz, en que parte de la precariedad relacionada con los contratos temporales se ha desplazado a esta otra figura. “La escasa estabilidad de los contratos temporales apenas ha cambiado tras la reforma”, agregan.Los autores también han buceado en las diferencias por sexo, edad y nacionalidad. Y llegan a la conclusión de que los grupos que más mejoran su posición respecto al periodo previo a la reforma son aquellos que más temporalidad sufrían tanto entonces como ahora: las mujeres, los mejores de 30 años y los extranjeros. Respecto al empleo femenino, Iseak explica que en 2019 la supervivencia de los contratos iniciados por mujeres era del 47,8%, frente al 50,3% de los hombres. En 2022, la supervivencia aumenta en 7,6 puntos para ellas y 6,9 para ellos. “Pese a que las mujeres mejoran más, la brecha de género en la estabilidad laboral persiste”. Por sectores, con la misma lógica, la supervivencia de los contratos mejora más en actividades como la hostelería. Reforma laboral y ciclo expansivo“Las curvas de supervivencia son inequívocas: en los años en los que ha estado vigente la reforma laboral, los contratos iniciados en España tienen una menor probabilidad de terminarse. Esta mejora es generalizada —se observa en todos los colectivos y mayoría de sectores analizados— y se sostiene", finalizan los autores, que apuntan a dos razones detrás de estos cambios: la reforma laboral y el ciclo económico positivo. “Los contratos pueden durar más por la reforma, pero también porque España atraviesa un ciclo expansivo con niveles de empleo históricamente altos, entre otros motivos. Ambos factores operan simultáneamente y no es posible separarlos sin un diseño de evaluación de impacto contrafactual que excede el objetivo de este análisis”, apostillan los autores.Los autores terminan su estudio con recomendaciones, entre las que destaca evitar el abuso del tiempo parcial, uno de los problemas que más vienen subrayando los sindicatos últimamente. “Sería necesaria una reforma que establezca la jornada completa como modalidad ordinaria de contratación, limitando el uso de la jornada parcial a aquellas empresas que, por circunstancias concretas, justifiquen la necesidad de establecer un contrato por una jornada inferior a la completa”, opinan Gorjón, Lizarraga y Romero. También reclaman que las políticas activas de empleo prioricen empresas y sectores con mayores tasas de supervivencia de los contratos y que aún hay temporalidad de más en algunos sectores y grupos de población. “Pese a los avances, una parte relevante de los contratos sigue sin extenderse más allá de los primeros meses. Consolidar y extender el empleo estable a segmentos actualmente menos cubiertos es una tarea que queda por delante”, agrega el estudio.