El Hilton Cartagena siempre ha destacado por su ubicación en la península de El Laguito, rodeado por el Mar Caribe.Foto: Álvaro DelgadoResume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00Esta historia es de cuatro sitios en Cartagena que cumplieron años; en términos astronómicos, le han dado una vuelta al sol: completar un movimiento de traslación.Dicen las tradiciones ancestrales que en este día el sol vuelve a iluminar el cielo desde el mismo lugar en el que estaba cuando se dio el inicio. Este es el viaje orbital de cuatro festejados: Hotel Hilton, restaurante Candé, Hotel Las Américas y Quebracho. Entre los cuatro suman 117 años de celebración en la ciudad de los conventos, las calles largas y el sonido del Caribe.45 años con el mar como vecinoEl Hilton Cartagena es un símbolo icónico del turismo en la ciudad. Fue un 15 de diciembre de 1980 cuando alojó a sus primeros huéspedes. Dicen que eran don José Camilo Sénior y su familia. El 23 del mismo mes se ocuparon más de cien habitaciones con un vuelo chárter de estadounidenses. Desde esos días, con sus noches, han sido 45 años de servicio.Recibe a El Espectador Ricardo Kawa, gerente general del hotel Hilton Cartagena, quien ha estado con la cadena en Brasil, República Dominicana y Perú. Se inició como botones en Copacabana “hace muchos años”. En su blazer de color azul está un pin que lleva el número 1; significa que es el mejor lugar para trabajar en el país, según los resultados de Great Place to Work Colombia.Caminamos por el lobby del hotel. “El Hilton Cartagena es un hotel muy importante no solo para Colombia, sino para Sudamérica”, dice con su acento especial.Saluda a un empleado que acompaña a un huésped que acaba de llegar. “La estabilidad del hotel se sustenta en un modelo de gestión humana que registra niveles mínimos de rotación de personal. La cultura organizacional integra un sistema de sucesión generacional en el cual los empleados que se jubilan tienen la potestad de proponer a familiares para cubrir sus vacantes, siempre que estos cumplan con los requerimientos”.Miramos unas fotos antiguas de la construcción del complejo hotelero. “Imagínate lo que era Cartagena hace 45 años. El desarrollo del Hilton se confunde con el turístico. Antes éramos el único referente internacional que llegaba a la ciudad, y eso se mantuvo así por unos 30 o 35 años. Hoy el panorama es distinto, pero esa historia marca nuestro peso”.Hablamos de la evolución del servicio y de cómo fue la llegada de las nuevas tecnologías.“Hilton siempre ha sido pionera en tecnología, desde poner televisores a color en las habitaciones hasta las llaves digitales en el celular de hoy. Pero entendemos que la tecnología viene para facilitar la vida del huésped y agilizar procesos, no para reemplazar el servicio tradicional”.Para el hotel, el servicio “face to face” es lo que finalmente hace la diferencia. Lo llaman para una reunión y, sonriendo, me dice: “El huésped tiene todo en su casa; aquí trabajamos para que se sienta mejor que en su casa”, concluye Ricardo Kawa.Posta cartagenera y pie de coco con helado de corozoGabi Arenas es una reconocida empresaria y diseñadora de artículos de cuero pintados a mano. Cartagenera en todo el sentido de la palabra, cuenta cómo una tarde uno de sus hijos le entregó las llaves de un restaurante muy conocido en la ciudad, El Burlador de Sevilla. Se iba para un largo viaje.Sin saber nada del negocio de la gastronomía, lo recibió. Tiempo más adelante crearía, con sus otros hijos, el grupo Gela. Actualmente son cinco restaurantes; allí está Candé, con sus quince años, además de un hotel de lujo y servicios turísticos de mar.Se sienta en una esquina del restaurante. Ha puesto en la mesa arepas de huevo, carimañolas y jugo de corozo. “Candé no respondió a una oportunidad de mercado coyuntural; fue una planificación de doce años que buscaba dignificar las raíces locales, y somos muy felices cumpliendo 15 años”.Al fondo, un piano le marca el ritmo a unos tambores alegres; una voz femenina interpreta música caribeña.El restaurante Candé comenzó como un sueño familiar el 2 de febrero de 2011. “Hoy es un motor de desarrollo que dignifica el talento local. No solo servimos comida; servimos cultura, historia y orgullo cartagenero”.A una mesa con dos comensales llega una porción de cerdo con guiso cartagenero, zanahorias en rodajas y verduras frescas. Está acompañado de arroz con coco negro, uvas pasas y ensalada de papa.Me dice que es comida cartagenera sin pretensiones, “igualita a como se hace en la casa”, sonríe y agrega: “Queremos que el turista venga y viva nuestra cultura con orgullo. A mí me gusta mi raza, las carretilleras, los raperos, mi folclor, la tradición, y hay que organizarlo para mostrarlo en este bello centro histórico que debemos cuidar”.Su equipo actualmente sustenta más de 110 puestos de trabajo directos, abarcando personal administrativo, de servicio, músicos, cocineros y portadores de tradición, entre otros. “Un valor importante: queremos que se queden mucho tiempo; no nos gusta la rotación, a menos que sea necesaria”.Le pregunto por el regalo que espera en estos quince años. “¡El amor! Cuando uno está rodeado de amor, es la persona más afortunada del mundo. Cuando sientes que la gente te quiere y te busca, eso es incomparable”.Hace un silencio y emocionada dice: “Yo me siento satisfecha; he cumplido los sueños de mi vida. Vamos a cumplir otros. No es cuestión de dinero; es trabajo, servicio y la alegría que dejan todos los que nos visitan”.El hotel familiar de todos los añosJuan Carlos Araujo es el gerente general del hotel Las Américas, que tiene 32 vueltas al sol. Es una empresa familiar reconocida en la ciudad y en el sector turístico a nivel nacional e internacional.“Cumplir 32 años en Cartagena representa mucho más que una trayectoria; es un compromiso sostenido con el desarrollo de la ciudad y del turismo en Colombia. Hemos sido testigos de la evolución del destino y, al mismo tiempo, protagonistas de su crecimiento”.Agrega que estos años reflejan la confianza de los huéspedes, aliados y colaboradores, “y la responsabilidad de seguir aportando a una Cartagena cada vez más competitiva, diversa y preparada para recibir al mundo”.El gerente Araujo sostiene que este tiempo es el resultado de la consistencia. “Entendemos que el servicio no es un momento puntual, sino una cultura que se construye todos los días”. Le pregunto por la clave de este tiempo continuo.“Ha sido mantener un estándar claro, adaptarnos a las nuevas expectativas del viajero y, sobre todo, escuchar. Escuchar a nuestros huéspedes nos ha permitido evolucionar sin perder nuestra esencia”.Explica que tienen una infraestructura y una oferta muy completa, “pero lo que realmente marca la diferencia es la forma en que cada experiencia es entregada. La calidez y el detalle son los que convierten una estadía en un recuerdo memorable”.Habla con orgullo de su recurso humano. “Uno de los mayores aprendizajes ha sido entender que nuestro equipo es el corazón del hotel. Más allá de los procesos y la infraestructura, son las personas quienes hacen posible la experiencia que ofrecemos”.Puntualiza que de los colaboradores han aprendido el valor de la vocación de servicio, la resiliencia y el sentido de pertenencia. “Muchos de ellos han crecido con nosotros durante años, lo que ha permitido consolidar una cultura organizacional sólida y coherente”.Inició vendiendo carne un Viernes SantoEn el centro histórico de la ciudad de Cartagena, el restaurante de comida argentina Quebracho está celebrando un cuarto de siglo.Ignacio David Javkin Perlman está al frente, pero todo el mundo lo conoce como Nacho. “Hoy, ya después de unos años viviendo en Cartagena, me siento más costeño que la Cola Román”, le dice a El Espectador.La historia del restaurante empieza por la atracción del padre de Nacho hacia el mar Caribe. Llegó a Colombia en 1982, en compañía de su hermano Carlos y otros colegas de ingeniería, y tomó la decisión de establecer un restaurante argentino.La inauguración del lugar ocurrió con la magia del Caribe. Nacho recuerda que, después de meses de búsqueda de un local en el centro de Cartagena, abrieron las puertas en fechas de recogimiento: una ciudad de monjes, iglesias, un palacio de la Inquisición y mucha fe.“¡Abrieron en plena Semana Santa! Vender carne en Semana Santa... hay que ser muy argentino para hacer eso”.Mientras revisa un libro, me dice que en Quebracho el fuego no se apaga nunca; es el que manda. Me muestra un lechoncito que lleva siete horas en el asador. “Hecho como en el campo: con paciencia y respeto. Esto es Quebracho: un lugar donde la carne junta y el tiempo se queda a hacer sobremesa, todo en familia”.El nombre del local rinde honores a un árbol suramericano de madera fuerte. “Esos primeros años del restaurante habrán sido muy duros, igual que el árbol, pero hoy cosechamos los frutos 25 años después”.Toma un sorbo de su mate y dice que el secreto de la gerencia radica en la horizontalidad de las relaciones. “¿Ves, por ejemplo, a Key, que está allí al fondo? Actualmente es el gerente y se inició como mesero. Míralo en esta foto; él es como un hijo para mi padre y para mi tío”.Nacho estudió ciencias políticas y llama semanalmente a su padre, quien le pregunta por el restaurante. “La política te enseña a leer la sociedad, a escuchar, y eso es exactamente lo que haces en la hospitalidad”.En Quebracho los cortes requieren una logística de cuidado. “La despensa recibe cortes de carne de maduración de la ciudad de Montería y cerdo de granjas de la región. En adición, el grupo de compras adquiere cortes de importación con origen en Estados Unidos, Uruguay y Argentina”, todo acompañado de una extensa bodega de vinos.“Mi sueño es que en 100 años siga existiendo Quebracho como un ‘bodegón tradicional’ y, a corto plazo, salir a cocinar a lugares icónicos de la ciudad, llevar nuestras parrillas a las plazas y seguir vistiendo a Cartagena de Argentina”.Y así, hoteles y restaurantes festejan en la ciudad de las murallas el asombro y agradecimiento de las vueltas al sol. ¡Que sean muchas más!👀🌎📄 ¿Ya está enterado de las últimas noticias del turismo en Colombia y en el mundo? Lo invitamos a verlas en El Espectador.
En Cartagena: las vueltas al sol de hoteles y restaurantes
Dos hoteles y dos restaurantes celebran su historia en una de las ciudades más turísticas de Colombia. Entre los cuatro suman 117 años.














