Helena PelicanoJerusalén. Servicio especial 25/05/2026 19:54 La gran obsesión de Beniamin Netanyahu durante más de dos décadas pende de un hilo. Israel consiguió convencer a Donald Trump para embarcarse en una guerra contra Irán, al que considera su mayor amenaza existencial, y que podría cerrarse con un acuerdo en cuestión de días.Pero la jugada fracasó rápidamente: el régimen de los ayatolás, a pesar de la muerte de la mayoría de sus líderes, respondió con fuego sobre el golfo Pérsico, consiguió cortar el tránsito por el estrecho de Ormuz y disparó el precio del petróleo en todo el mundo.Washington busca ahora una salida digna a un conflicto del que los persas emergen con una capacidad reforzada de negociación. Estados Unidos podría aliviar las sanciones que pesan sobre Irán a cambio del desmantelamiento o la reducción del programa nuclear iraní.Es precisamente la amenaza de una bomba atómica en manos de los ayatolás el principal temor de los israelíes, que no darán la ofensiva por terminada hasta que el régimen cambie por completo. Tras un mes y medio de ataques con misiles iraníes, buena parte de la sociedad israelí y de la oposición al Gobierno verían un acuerdo prematuro como un revés estratégico.Además, Irán insiste en que el armisticio debe aplicarse en todos los frentes, lo que incluye Líbano, donde continúan desplegadas las tropas israelíes en combate activo contra Hizbulah. Esa condición podría hacer descarrilar cualquier pacto si Teherán exige un cese completo de las operaciones israelíes en el sur libanés. Uno de los funcionarios israelíes implicados en las conversaciones privadas de Netanyahu afirmó que el primer ministro expresó preocupación por el memorando de entendimiento que se negocia actualmente.El ala más belicista del gabinete de Netanyahu rechaza frontalmente cualquier llamada a la paz con su vecino del norte. “No se debe normalizar la realidad de los drones explosivos; ha llegado el momento de que el primer ministro golpee la mesa de Trump y le anuncie que volvemos a la guerra en Líbano”, declaró en X el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir. “Hay que cortar la electricidad en Líbano, conquistar el valle de la Beqaa y volver a una guerra intensa”, añadió.Pero Trump, “el mejor amigo de Israel” en palabras del propio Netanyahu, ya no parece tan permeable a las necesidades de Tel Aviv. Según informó el diario The Times of Israel, el primer ministro reconoció ante su entorno cercano que su capacidad de influencia sobre las decisiones del presidente estadounidense se ha reducido en el último tramo de negociaciones con los persas.A pesar de ello, ambos líderes volvieron a conversar el viernes por la noche y repitieron contacto el sábado, después de que Trump mantuviera una llamada conjunta con dirigentes del Golfo, Turquía y Pakistán para abordar el estado de las negociaciones con Teherán. Tras esa última conversación, Netanyahu rompió públicamente su silencio sobre el posible acuerdo interino.En un comunicado, el primer ministro israelí explicó que había tratado con Trump el “memorando de entendimiento” destinado a reabrir el estrecho de Ormuz y las conversaciones previstas para alcanzar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní. Los dos aliados coinciden en que cualquier pacto final debe implicar el desmantelamiento de las instalaciones iraníes de enriquecimiento nuclear y la retirada del uranio enriquecido fuera del territorio iraní.Trump, atrapado entre el desgaste político y la presión de los mercados energéticos, busca una salida rápida que le permita vender estabilidad y pasar página. En Israel, sin embargo, el horizonte es mucho más ambicioso —y más peligroso—. Netanyahu lleva meses defendiendo que la guerra debe servir para “redibujar Oriente Medio”, una expresión que, en la práctica, implica mantener abiertos los distintos frentes regionales hasta modificar de manera irreversible el equilibrio de poder en la zona.Colaboradora de La Vanguardia en Oriente Medio. Anteriormente, pasó por la delegación de El Cairo de la Agencia EFE y el Parlamento Europeo
Netanyahu ve peligrar su gran apuesta contra Irán y su plan de ‘redibujar’ Oriente Medio
El entorno del primer ministro asegura que Israel ha perdido capacidad de influencia sobre Trump















