Noticia Exclusivo suscriptores Sin garantías de destrucción del uranio enriquecido, el primer ministro israelí y su país no tienen qué celebrar en el acuerdo de Trump con Irán.Donald Trump y Benjamin Netanyahu. Foto: InternacionalANALISTA SÉNIOR16.06.2026 23:01 Actualizado: 16.06.2026 23:01

Aunque el presidente estadounidense, Donald Trump, es conocido por cuidar poco su lenguaje, los insultos que dirigió al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en el curso de una llamada telefónica a inicios de mes, se salieron de lo usual: “Eres un maldito loco, si no fuera por mí estarías en la cárcel, te estoy salvando el trasero”, le espetó a los gritos, según revelaron medios estadounidenses. Y no paró ahí: “Ahora mismo todo el mundo te odia, todo el mundo odia a Israel…”. LEA TAMBIÉN El primer ministro israelí durante una visita a las tropas del norte, frontera con Líbano. Foto:EFEEl domingo, Trump cumplía 80 años y esperaba un gran regalo: la firma del acuerdo de cese del fuego con Irán, que traería la reapertura, sin condiciones, del estrecho de Ormuz. Pero al atacar bases de la banda Hezbolá –cercana a los ayatolas– al sur de Beirut, en el Líbano, Israel puso en peligro la firma. Entonces Trump volvió a enfilar baterías contra Netanyahu y, en una declaración pública, aseguró que el premier israelí “no tiene una puta brizna de juicio”.Al final de la jornada del domingo, el acuerdo fue anunciado por Washington y Teherán, así como por el gobierno de Pakistán, que ha servido de mediador, y debe quedar protocolizado con la firma de las partes, este viernes en Ginebra, Suiza. La noticia fue recibida con alegría en ambos países, pero también en Europa, Medio Oriente y el resto del planeta, mientras los precios del petróleo, que se dispararon en marzo con el inicio de los ataques conjuntos de Washington y Tel Aviv al régimen de los ayatolas, se desplomaron en cuestión de minutos: tras haber superado, a mediados de marzo, los 110 dólares para el barril de crudo Brent, el lunes la cotización amaneció en 83.Un solo país se abstuvo de festejar: Israel. Aunque Netanyahu y Trump lanzaron, de forma coordinada, la ofensiva contra Irán a principios de marzo, en una nueva escalada de la guerra iniciada por Tel Aviv como respuesta a los espantosos ataques terroristas de Hamás en octubre de 2023, solo el equipo diplomático del líder estadounidense negoció en estas semanas con Teherán.Bomberos de Israel en los Altos del Golán tras los ataques de Irán a inicios de junio. Foto:EFE“Tel Aviv no fue consultado, apenas fue informado”, le aseguró a EL TIEMPO un diplomático europeo que siguió de cerca las negociaciones. “El departamento de Estado, a pedido del secretario Marco Rubio, mantuvo enterados a Londres y a las principales capitales de la Unión Europea, pero no parece haber ocurrido lo mismo con el gobierno de Netanyahu”, agregó la fuente.Las malas noticias para Israel y su primer ministro se acumulan. Primero, por haber sido mantenidos al margen. Segundo, porque si bien el acuerdo apunta a resolver la principal preocupación de Trump –el bloqueo del estrecho de Ormuz, que frenó el flujo de buques petroleros y golpeó el abastecimiento mundial–, deja para negociaciones ulteriores el delicado asunto del uranio enriquecido por Teherán y que, según fuentes especializadas consultadas por EL TIEMPO en París, “alcanza para fabricar al menos 10 bombas atómicas, mucho más poderosas que la lanzada por Estados Unidos sobre Hiroshima en 1945”. LEA TAMBIÉN Una tercera razón es que el régimen de los ayatolas, principal enemigo de Israel en el planeta, salió fortalecido de los más de 100 días de agudo conflicto bélico. Aunque muchos de sus aeropuertos, bases antiaéreas y fábricas de armamento resultaron destruidos o gravamente afectados, Teherán demostró que tiene las llaves del estrecho de Ormuz y eso le otorga un gigantesco poder que, de seguro, hará valer en la negociación que iniciará con Washington para darle forma al acuerdo definitivo.Soldados del ejército israelí patrullan la frontera con el sur del Líbano. Foto:AFP'Mal acuerdo' para IsraelEs verdad que en los primeros bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel, resultó muerto el ayatola Alí Jamenei, líder supremo de Irán, un episodio que fragilizó de manera grave al régimen iraní. Pero todo indica que Mojtaba Jamenei, su hijo y sucesor –quien resultó herido días después–, se ha afianzado en el poder y, con la ayuda de la poderosa y represiva Guardia Revolucionaria, controla la situación.“La némesis de Israel y de Netanyahu no solo conserva por ahora su uranio enriquecido, sino que, al dejar en claro que puede bloquear Ormuz, llegará fortalecido a las negociaciones con Estados Unidos”, concluyó la fuente diplomática. Tanto en Washington como en las capitales europeas, está sobre la mesa la perspectiva de un levantamiento de las sanciones occidentales que pesan contra Irán desde hace varios años, por su programa de enriquecimiento de uranio: y ésa es otra mala noticia para Israel.Pero más allá de la revalorización de Teherán en el escenario mundial, el premier Netanyahu ha terminado desgastado: su país lleva más de dos años y medio inmerso en una múltiple guerra contra Irán y los grupos terroristas Hezbolá en el Líbano, Hamás en la franja de Gaza, y los hutíes en Yemen, que ha implicado meses de zozobra para una población obligada con frecuencia a bajar a los refugios antiaéreos para protegerse de los misiles y drones lanzados por sus enemigos.Un avión de combate israelí sobrevuela Líbano. Foto:AFPAsí lo resumía este domingo en El País de Madrid, el analista Antonio Pita: “Para la mayoría de israelíes, los últimos tres años están marcados por el trauma colectivo del ataque del 7 de octubre de 2023 (los informativos siguen contando historias de pérdida o heroísmo de aquel día), la inestabilidad y una cierta decepción y confusión”. Y agregó: “La reacción de Israel (nunca había ocupado tanto territorio ajeno desde 1982 ni bombardeado tantos países a la vez como en 2025) ha llevado al país al Tribunal de La Haya por la acusación de genocidio en Gaza y ha dejado su reputación en mínimos históricos, sin que la población se sienta a cambio segura u optimista”. LEA TAMBIÉN Para entender lo que los israelíes sienten frente a este nuevo acuerdo entre Washington y Teherán, Pita menciona los resultados de una encuesta, en abril, cuando ambas capitales pactaron un primer alto al fuego que no fue respetado. En esos días, 64 % de los interrogados por el Instituto Agam y la universidad Hebrea de Jerusalén lamentaba dicha tregua, mientras 40% se mostraba de acuerdo con que Israel siguiera la guerra contra Irán en solitario, sin contar con Estados Unidos. El domingo, el popular diario israelí Yediot Aharonot, cuestionaba el pacto de Trump con el régimen iraní, con un duro titular: “Mal acuerdo”.Según un informe de Isabel Kershner, corresponsal del New York Times en Tel Aviv, este domingo, son tres las principales críticas del Gobierno israelí al acuerdo. La primera es que “no existen respuestas claras sobre qué ocurrirá con las reservas iraníes de uranio enriquecido, y las restricciones al programa nuclear iraní son insuficientes, ya que el acuerdo parece depender de la buena voluntad de Irán”.Irán y Estados Unidos acordaron tomarse 60 días para conseguir un pacto final. Foto:iStockLa segunda es que, si se levantan las sanciones contra Teherán, “en lugar de crear condiciones para el colapso del Gobierno iraní, el acuerdo permitiría que los fondos comenzaran a volver a sus arcas”. La tercera razón le duele aún más a Tel Aviv: “El acuerdo no establece un mecanismo claro para obligar a Irán a poner fin a su apoyo a fuerzas aliadas”, como Hezbolá, a pesar de que dicho acuerdo “supondría la suspensión de la campaña israelí” contra ese grupo terrorista.Rechazo a Netanyahu en EE. UU. e IsraelLo paradójico es que, si bien la mayoría de la población rechaza estas negociaciones y respalda la ofensiva lanzada por Netanyahu, el primer ministro no luce popular en los sondeos, algo que se va a complicar tras la firma del acuerdo, pues muchos israelíes pueden comenzar a pensar que su primer ministro se equivocó al confiar demasiado en el apoyo de Trump.Al menos dos encuestas del Instituto para la Democracia de Israel (IDI), la primera en febrero y la segunda, hace pocos días, confirman que una mayoría de la población rechaza la idea de ver a Netanyahu postularse nuevamente para primer ministro, en las elecciones previstas para el 27 de octubre. En febrero, 71 % de los encuestados se oponía a la posibilidad de que ‘Bibi’ –como muchos lo conocen– continúe en el cargo en un nuevo período. LEA TAMBIÉN En el sondeo de la semana pasada, 61 % ve con malos ojos que Netanyahu se vuelva a postular, y un porcentaje similar aboga por limitar a dos mandatos el tiempo que un mismo dirigente pueda ocupar el cargo de primer ministro. El actual premier ha estado en ese puesto de 1996 a 1999, de 2009 a 2021, y de 2022 a la fecha.Protestas en Israel contra el primer ministro, Benjamín Netanyahu. Foto:AFPEn la encuesta de febrero, llevada a cabo días antes del inicio de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, 68 % de los interrogados culpaba a Netanyahu de una mala gestión de la guerra en Gaza y de la demora en la liberación de los rehenes. Un 59 % consideraba que el primer ministro prioriza su supervivencia política sobre la seguridad nacional. Cerca de la mitad (47 %) lo acusa además de polarizar a la sociedad israelí en medio de la crisis.Muchos israelíes cuestionan que, con sus ofensivas militares de tierra arrasada en Gaza, Netanyahu ha dañado profundamente la imagen internacional de su país. A eso se refería Trump cuando le dijo por teléfono hace pocos días que “todo el mundo te odia, todo el mundo odia a Israel…”. Esta imagen negativa es alta en Estados Unidos, el principal aliado que el Estado de Israel ha tenido desde su nacimiento hace casi 80 años.Un estudio del Pew Research Center, con sede en Washington, concluyó que el 60 % de los estadounidenses tiene una imagen algo o muy desfavorable de Israel, 20 puntos porcentuales más que en 2022. El 59 % de los encuestados declara tener poca o ninguna confianza en Netanyahu, casi 19 puntos porcentuales más que hace tres años. El deterioro es evidente. Pero millones de israelíes, y el propio Netanyahu, habrían estado dispuestos a pagar ese costo, si hubiesen logrado acabar con el régimen iraní, un objetivo que, al menos por ahora, ha quedado aplazado.Mauricio Vargas - Analista Senior - EL TIEMPO Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.