El sistemático exterminio de lobos que los humanos han provocado en muchas zonas de Europa –España a la cabeza– le abre las puertas a la expansión de otro cánido depredador: el chacal dorado (el Canis aureus). Una especie que desde sus refugios en el sureste continental, ya ha conseguido llegar al círculo polar ártico y la península ibérica.
“El principal factor ecológico que limita la presencia de chacales es la existencia de lobos”, resume un estudio específico publicado este lunes en Nature. Donde el Canis lupus ya no está, es más probable que aparezca el Canis aureus. Y los seres humanos han trastocado profundamente este equilibrio a base de matar lobos.
“Se trata de una sistematización muy refinada de lo que los científicos llevamos observando desde hace años en toda Europa”, explica a elDiario.es uno de los principales expertos en chacal dorado, el biólogo italiano Luca Lapini.
Para entender la escala del exterminio, durante las primeras décadas del siglo XX, el lobo fue funcionalmente extinguido en gran parte de Europa. En Alemania se cazó el último ejemplar en 1904. En Francia la población nativa desapareció en los años 30. A mitad de siglo, la especie estaba extinta en Europa central. En España, su territorio actual es casi un 70% menor, según cálculos del CSIC.







