La capacidad de las autoridades para responder a las crisis ha disminuido en todos los �mbitos.Durante tres d�cadas, y algunos dir�an que incluso m�s, ha existido una inconsistencia recurrente entre los principios de pol�tica monetaria de los grandes bancos centrales y la pr�ctica real cuando los mercados se desestabilizan.Los banqueros centrales intentan mantener una distinci�n entre las ventas masivas de mercado, que deber�an tolerarse, y las disfunciones del mercado que amenazan la estabilidad sist�mica y exigen intervenci�n.Sin embargo, llegado el momento cr�tico, tienden a cruzar esa l�nea, recurriendo a la intervenci�n verbal y a medidas pol�ticas, no solo para abordar el estr�s sist�mico real en el sistema financiero, sino tambi�n para revertir ventas masivas de acciones. Esto ha ocurrido incluso cuando el mercado funcionaba correctamente y la econom�a real subyacente era s�lida, como en el cuarto trimestre de 2018.Al hacerlo, los bancos centrales suelen dejar de lado las preocupaciones sobre el riesgo moral, las burbujas de activos y la mala asignaci�n de recursos a nivel econ�mico, priorizando la comodidad a corto plazo de una r�pida recuperaci�n del mercado.Los gobiernos han actuado de forma parecida, poniendo en marcha enormes paquetes fiscales para proteger a los hogares y los balances de las empresas de las perturbaciones ex�genas cada vez m�s frecuentes y violentas (como la crisis financiera, la pandemia y las consecuencias estanflacionarias de la invasi�n de Ucrania).Para los inversores, esta situaci�n estableci� y reforz� una firme convicci�n en la "garant�a de pol�tica monetaria": la seguridad impl�cita de que las autoridades poseen tanto la voluntad como la capacidad de protegerlos no solo de grandes p�rdidas, sino tambi�n de una volatilidad inquietante. Esto ha condicionado enormemente la psicolog�a del mercado, y muchos inversores consideran la volatilidad no como una se�al de acontecimientos fundamentales, sino como una oportunidad de compra pr�cticamente autom�tica.Esto explica por qu� las ventas masivas de acciones en los �ltimos a�os han sido espectacularmente ef�meras, independientemente del catalizador subyacente. La estrategia de "comprar en las ca�das" se ha convertido en una estrategia de inversi�n dominante y muy rentable. Consideremos la rapidez con la que las acciones globales se recuperaron incluso despu�s del impacto inicial de la guerra de Ir�n y las consiguientes interrupciones (a�n vigentes) en las principales rutas energ�ticas y las cadenas de suministro globales. Los �ndices burs�tiles estadounidenses no solo repuntaron de forma espectacular, sino que, desde entonces, han alcanzado r�cords hist�ricos.Sin embargo, una realidad macroecon�mica inquebrantable implica que esta red de seguridad no debe darse por sentada. Los hechos sobre el terreno —encabezados por una inflaci�n y tipos de inter�s elevados durante un per�odo prolongado, un alto nivel de endeudamiento y cambios estructurales en la econom�a global— se�alan un endurecimiento de las restricciones tanto para las autoridades fiscales como monetarias, lo que compromete su capacidad para amortiguar futuras crisis financieras.Aunque la voluntad de proteger los mercados puede mantenerse, la capacidad para hacerlo es menor. Los bancos centrales no pueden ignorar la crisis inflacionaria global. Los datos publicados recientemente mostraron que la inflaci�n general y subyacente de los precios al consumidor en Estados Unidos super� las previsiones consensuadas. Igualmente preocupante es el aumento vertiginoso de las presiones sobre los precios de los oleoductos. El �ndice mensual de precios al productor (IPP) de abril subi� a un ritmo anualizado del 6,0%, el incremento mensual m�s r�pido desde marzo de 2022. Los datos del IPP de Jap�n reflejan una trayectoria ascendente igualmente preocupante, al igual que las �ltimas cifras de Europa.Esta realidad inflacionaria obliga a tomar una decisi�n crucial: estabilizar los activos financieros o proteger la credibilidad de las pol�ticas a largo plazo. Adem�s, existe el riesgo de acelerar la ca�da de la demanda en ciertas econom�as debido a los precios m�s altos, y no solo en el sector energ�tico.En resumen, el margen para maniobras fiscales contrac�clicas se ha evaporado en la mayor�a de las econom�as avanzadas. El aumento de los costes de endeudamiento se traduce directamente en un mayor gasto p�blico en intereses, al tiempo que amenaza los ingresos fiscales al frenar el crecimiento.Esta vulnerabilidad fiscal ha despertado a los inversores que durante mucho tiempo hab�an permanecido inactivos en el mercado de deuda. Ya estamos presenciando su vuelta y su impacto en los mercados de deuda soberana m�s vulnerables del G7, sobre todo en Jap�n y Reino Unido.El panorama para muchas econom�as en desarrollo es a�n m�s preocupante. En algunos casos, el uso de sus reservas fiscales e internacionales para amortiguar las perturbaciones externas se est� agotando, lo que aumenta la amenaza de una presi�n a la baja sobre el nivel de vida interno, la fuga de capitales y la inestabilidad monetaria.La econom�a global se encuentra ahora inmersa en una inevitable y compleja recalibraci�n estructural. Dado que las autoridades no pueden depender tanto de las antiguas intervenciones, tendr�n que implementar otras estrategias: aprovechar la adopci�n de la IA para mejorar la productividad laboral, movilizar una financiaci�n profunda en los mercados de capitales, ejecutar una pol�tica fiscal inteligente cuando sea posible e impulsar una mayor coordinaci�n de las pol�ticas internacionales.Para los mercados, estas estrategias son inherentemente menos directas que una red de seguridad de la pol�tica monetaria. Por lo tanto, los inversores tendr�n que convivir con una incertidumbre estructural m�s compleja durante un tiempo. Aunque una soluci�n ordenada a la guerra en Oriente Pr�ximo ser�a de gran ayuda, la econom�a global tardar� en recuperar el grado de flexibilidad pol�tica al que los mercados se han acostumbrado y en el que, de hecho, han confiado.� The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. 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Los inversores ya no pueden confiar en una red de seguridad de los bancos centrales
Durante tres d�cadas, y algunos dir�an que incluso m�s, ha existido una inconsistencia recurrente entre los principios de pol�tica monetaria de los grandes bancos centrales y...








