Se supone que se debe creer lo que se evidencia. Para que esto se produzca debe haber total transparencia y si para preservar indicios debe haber reserva, que esta a su término permita conocer por qué, para qué y qué resultado se ha obtenido del manejo bajo reserva de una investigación y la verificación de resultados. No debe haber alteración de indicios materiales ni documentales. Si algo debe movilizarse o alterarse debe fundamentarse el porqué, además se debe asegurar la cadena de custodia y los responsables de esta. Ayer domingo, 24 de mayo, se cumplieron 45 años de la tragedia aérea en el cerro Huayrapungo en aproximación al aeropuerto de Celica, en que murieron el presidente Jaime Roldós Aguilera, su cónyuge, Martha Bucaram Ortiz, y quienes los acompañaban en el viaje a la frontera sur, luego del acto conmemorativo de la fecha patria en el Estadio Olímpico Atahualpa de Quito. Sobre la tragedia, el doctor Víctor Granda Aguilar ha escrito el libro El atentado contra el presidente Jaime Roldós Aguilera, cuya lectura recomiendo por la rigurosidad de su contenido y por recoger las diversas versiones sobre la tragedia, desde accidente hasta atentado, así como sobre las condiciones políticas regionales e internacionales y nacionales de entonces, y cómo se abandonaron por la muerte del presidente Roldós y el cambio de gobierno.Sobre la tragedia en sí, desde el mismo mayo de 1981 cuestioné que se alteraron los indicios materiales en el sitio de la tragedia y se desarmó el avión, supuestamente para tener un informe de lo sucedido, que más que informe fue una versión de accidente entregada en una semana. Todas las investigaciones posteriores fueron sobre indicios alterados. En lo político y en lo económico lo actuado por la administración siguiente se apartó de las posiciones y los lineamientos del presidente Roldós. El apresuramiento del gobierno no tranquilizó al Ecuador sino que tuvo el efecto contrario, evidenciar que solo hubo la intención de dar una versión de la tragedia, a la que el país no le dio credibilidad.Siempre he sido preciso. No puedo acusar que hubo un atentado para provocar la tragedia del 24 de mayo de 1981, sí podría afirmar que se alteraron indicios, y se privilegió forjar el informe orientándolo a que fue un accidente.En los días que vivimos los ecuatorianos reclamamos oportunidad y transparencia, oportunidad para que haya previsiones ante posibles riesgos y de producirse carencias o daños que se actúe de inmediato, antes que los daños se den o profundicen; y, transparencia, que no se monten engranajes, como en el caso de Progen, para el fraude o pillería, de modo que nada se oculte.Bien que se establezca una empresa pública para que se responsabilice de la provisión de equipamientos y medicamentos para las unidades de salud, así como del mantenimiento de equipos para su efectiva funcionalidad, pero debe haber los recursos para que aquello se dé, sin nunca liberar la responsabilidad del Gobierno en que realmente haya la operación de salud, porque son seres humanos los afectados y aun a riesgo de muerte, si la operación no es eficiente. (O)
León Roldós: ¿Qué creer? | Columnistas | Opinión
(...) reclamamos oportunidad y transparencia, oportunidad para que haya previsiones ante posibles riesgos...














