Hay marcas que se vinculan al deporte solo con escuchar su nombre, son prácticamente una metonimia. Otras, además, tratan de habitarlo desde dentro. Es el caso de Decathlon, cuya evolución en los últimos años no solo pasa por innovar en producto, sino por repensar la forma en que se relaciona con su comunidad. Bajo esa premisa surge su impactante nueva campaña de verano: una iniciativa que traslada los códigos del storytelling publicitario hacia un terreno más abierto, en el que los clientes y los propios empleados dejan de ser espectadores para convertirse en protagonistas del relato.Este nuevo enfoque refuerza una idea que ha acompañado históricamente a Decathlon: la democratización del deporte. La triple D. Desde su nacimiento, la compañía ha facilitado el acceso a equipamiento técnico a precios asequibles, a la vez que generaba oportunidades para que cualquier persona, independientemente de su nivel físico, su virtuosismo o su experiencia, pueda sentirse parte activa del ecosistema deportivo. La campaña viene a ser una extensión natural de esa filosofía, para trasladar al ámbito de la comunicación lo que la marca lleva décadas promoviendo en sus tiendas: cercanía, participación y comunidad.Conocer a una persona referente en el deporte como Pedri ha sido muy especial para mí. Todo empezó como un sueño y terminó convirtiéndose en una realidad. Recurro a Decathlon para todo: ropa, zapatillas, suplementación, relojes...Alicia González, cliente de DecathlonUn ídolo como punto de partidaEl punto de partida tuvo lugar meses antes del lanzamiento oficial. A través de una convocatoria abierta, la compañía invitó tanto a clientes como a trabajadores a participar en un proceso de selección que recordaba a un mercado de fichajes, pero aplicado a la vida cotidiana del deporte. “Pedri busca embajadores”, rezaba el claim de lanzamiento. La propuesta era clara: compartir en redes sociales su vínculo personal con la práctica deportiva y optar a convertirse en uno de los rostros de la campaña, Top ambassadors. La iniciativa generó una respuesta inmediata, para dejar constancia de que, detrás de cada producto, existen historias personales que merecen ser contadas.Aquella primera fase no solo sirvió para identificar a los participantes, sino también para activar una conversación orgánica en torno a la marca. Vídeos grabados en tiendas, testimonios espontáneos y contenidos generados por los propios usuarios empezaron a circular en redes sociales, en un ecosistema narrativo que iba mucho más allá de la acción publicitaria tradicional. En lugar de lanzar un mensaje unidireccional, la campaña empezó a construirse desde múltiples voces.Formar parte de esta campaña me ha llenado aun más de orgullo de ser decathloniano Es mi lugar favorito para adquirir material deportivo: desde mi primera bici para moverme por la ciudad, hasta mi neopreno y boya, de Nabaiji; mi ropa de correr, de Kiprun, y ahora unos patines en línea OxeloAntonio Doménech, empleado de DecathlonPara quienes lograron formar parte del proceso, el salto fue inmediato. El rodaje junto a una de las figuras de la selección española supuso una experiencia difícil de resumir con palabras. “Me sentí súper emocionada y muy agradecida, porque no me lo esperaba para nada”, recuerda Elena Obregón, clienta que participó en la iniciativa. “Ha sido una experiencia alucinante, de verdad. Es de esas cosas que vives una vez y sabes que vas a recordar siempre”. Su testimonio sintetiza lo que propone la campaña: convertir la relación con la marca en una vivencia memorable.Desde el otro lado del mostrador, la percepción no es muy distinta. Antonio Doménech, trabajador de la compañía, destaca la dimensión personal del proyecto: “En el día a día en tienda intentamos estar lo más cerca posible de los deportistas y del producto, y poder vivir algo así: compartir campaña con Pedri lo hace todo aún más especial”. Su reflexión apunta a una de las claves de la iniciativa: integrar a quienes forman parte de la estructura interna de la marca dentro de su divulgación externa, para borrar (de paso) las fronteras tradicionales entre equipo y audiencia.‘Pedri busca embajadores’, rezaba el ‘claim’ de lanzamiento. La propuesta era clara: compartir en redes sociales su vínculo personal con la práctica deportiva y optar a convertirse en uno de los rostros de la campaña, ‘Top ambassadors’Una ‘road movie’, por deporteLa campaña no se detiene en el rodaje. Su propio desarrollo plantea un recorrido más amplio que trasciende el formato audiovisual. Bajo el concepto de El verano es un viaje, la experiencia se desplaza físicamente a través de una ruta que conecta diferentes puntos de España. La llamada Van del verano actúa como hilo conductor, para llevar la propuesta a espacios reales (Alicante, Cullera y Madrid) en los que la comunidad puede interactuar con el deporte, el producto y la marca en primera persona.En este itinerario, el vehículo y el proyecto incorporan distintas activaciones diseñadas para reforzar la dimensión experiencial del proyecto: desde actividades en entornos de montaña hasta propuestas vinculadas a deportes acuáticos o eventos deportivos de gran escala. En cada parada, el objetivo es el mismo: trasladar al territorio físico la lógica participativa que ya había funcionado en el entorno digital. La campaña se convierte en un ecosistema híbrido donde convivencia, práctica deportiva y creación de contenido avanzan de la mano.El resultado es una narrativa construida de dentro hacia fuera: la campaña evoluciona a partir de la interacción constante con la comunidad. La marca no actúa solo como emisora, sino como facilitadora de experiencias que otros completan, reinterpretan y amplifican. Este cambio de rol redefine también la manera de entender la publicidad: ya no como un mensaje que se lanza, sino como un proceso a compartir.En ese sentido, la incorporación de figuras reconocibles del deporte, como Iniesta (héroe del Mundial de fútbol de 2010), no responde a una estrategia de protagonismo tradicional, sino a la intención de acercar a estrellas y deportistas anónimos. Referentes como Pedri se integran en el relato en igualdad de condiciones con los participantes anónimos, para reforzar la idea de que el deporte se construye desde múltiples niveles y miradas. La campaña equilibra inspiración, aspiración y cercanía.Una viral llamada a participar junto a PedriLa presencia de Pedri no se limita al rodaje: su papel es y fue clave en la activación de la campaña en redes sociales. Desde el inicio del proceso, en febrero de 2026, su figura actuó como catalizador de la participación: motivaba a la comunidad a compartir sus propias historias vinculadas al deporte. Esta llamada abierta se convierte en uno de los motores del proyecto, alimentando un flujo constante de contenido generado por usuarios que amplifica el alcance de la campaña durante todo el verano.