Turno este lunes en el Senado para las víctimas del accidente ferroviario del pasado 18 de enero en Adamuz (Córdoba), en la comisión de investigación sobre el estado de la red ferroviaria que se está desarrollando en las últimas semanas a raíz de los accidentes con víctimas mortales en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla y en la línea 4 de Rodalies de Cataluña, este último el 20 de enero. El presidente de la Asociación de Víctimas del Descarrilamiento de Adamuz (AVDA), Mario Samper Pereira, quien viajaba en el tren de Alvia (coche 4) que colisionó ese domingo 18 con un Iryo descarrilado pocos segundos antes, ha afirmado con contundencia que “el tren en España no es seguro”; a renglón seguido ha añadido que “Dios quiera que no vuelva a pasar; hay muchas criaturas viajando en tren todos los días”. Samper ha reprochado al Gobierno la “falta de atención a la red ferroviaria” y ha echado de menos la instalación de sistemas de detección de roturas de carril, de los que el gestor de la infraestructura, Adif, asegura que no existen en el mercado. “Segura es la alta velocidad en Japón, España no tiene mucho que decir en este sentido”, ha declarado Samper.El viajero que encabeza la asociación de víctimas sufrió una fisura en el esternón y latigazo cervical, viajando lejos de los dos coches del Alvia que acabaron como un amasijo de hierros en un terraplén. “Las heridas psicológicas son mayores. “Heridos somos todos los que viajábamos en los trenes”, ha sostenido Samper en la apertura de su intervención. El compareciente en el Senado intervino en la evacuación de viajeros del convoy Alvia de Renfe: “Cuando pasé a la parte delantera del tren vi que estaba partido por la mitad y que había personas muertas y mucha sangre. Fueron escenas de terror”, ha relatado.Antes que Samper han comparecido hasta ahora en la comisión los presidentes de Adif y de Renfe, Luis Pedro Marco de la Peña y Álvaro Fernández Heredia, respectivamente; el exsecretario de Estado de Infraestructuras, Pedro Saura; la exministra de Transportes, Raquel Sánchez; el representante del sindicato de maquinistas ferroviarios Semaf, Diego Martín; o el presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, Iñaki Barrón. Todos coincidieron en lanzar un mensaje de confianza en la seguridad de las redes y en que el siniestro de Adamuz fue uno entre millones de kilómetros de servicio ferroviario. Samper se ha referido a las limitaciones de velocidad en distintas líneas, problemas graves de vía y “la imposibilidad de tener un vaso de agua en la mesa o trabajar con un portátil cuando viajas entre Madrid y Huelva”.Cuatro meses después de la tragedia, no han sido analizadas aún las pruebas que pueden arrojar luz sobre el supuesto fallo en la infraestructura: el carril de 2023 fracturado en el kilómetro 318,681 de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla y su soldadura con una viga de 1989. El accidente dejó 46 víctimas mortales en ambos trenes.Mario Samper fue de los viajeros que salió del Alvia hacia la estación técnica de Adamuz en busca de ayuda, topándose con un guardia civil “unos 45 minutos después” de la colisión e informando sobre la presencia de un tren de Renfe siniestrado. “Pasó bastante tiempo desde el suceso hasta que las ambulancias y bomberos se dirigieron al Alvia”, ha dicho durante el turno de interrogatorio del Partido Popular.Samper también se ha referido a la situación económica apurada de muchas de las víctimas: “A algunos se les ha tenido que poner los 10 euros por pertenecer a la asociación”. Desde AVDA se reclaman ayudas para los viajeros que no sufrieron heridas, pero sí daños psicológicos.Sobre el capítulo de responsabilidades, Mario Samper ha llegado hasta el ministro de Transportes, Óscar Puente: “Hay una cadena de responsabilidades y el último es el presidente de Adif y quien lo ha puesto ahí. No se han implementado las medidas necesarias”. Samper ha recordado que se quedó “estupefacto” cuando escuchó al ministro afirmar que él no había soldado los raíles en Adamuz. “Pedimos a los grupos políticos que asuman responsabilidades y que trabajen en conjunto y de manera rápida para evitar que haya roturas de carril que no se detectan”.El presidente de la asociación de víctimas se ha mostrado también preocupado por la “falta de transparencia” en el proceso de investigación. “Queremos conocer los borradores de las personas de la CIAF que actúan a pie de campo, porque luego son corregidos por otros que no han estado en la zona del accidente. También se han pedido refuerzos para la investigación y no se les atiende desde el Ministerio de Transportes. ¿No pagamos impuestos suficientes para que asignen otras dos personas a la investigación? Necesitamos conocer la verdad ya”, ha criticado Samper, quien también ha hablado de “convulsión” entre las víctimas por las modificaciones de partes de trabajo de la reforma de la infraestructura en Adamuz una vez sucedido el accidente.