La autopsia dictaminó que fue un homicidio: un oficial de policía de Minneapolis mantuvo su rodilla sobre el cuello de un hombre esposado, boca abajo e indefenso, durante nueve minutos y 29 segundos. Al cabo de ese tiempo, George Perry Floyd Jr. estaba muerto. Era el 25 de mayo de 2020, y la escena había sido grabada por una joven que pasaba por la vereda.Floyd, conocido como “Big Floyd” entre sus allegados, tenía 46 años, cinco hijos y dos nietos. Había jugado al fútbol americano universitario y al básquet en Houston, su ciudad natal, y forjado un nombre en la escena local de hip-hop. Alto, musculoso y de trato amable, fue descripto por su compañero en el restaurante Conga Latin Bistro de Minneapolis, Vernon Sawyerr, a la cadena británica BBC: “Simplemente súper amable. Cuando ves a alguien de ese tamaño, puede parecer imponente, pero era súper dulce”.PUBLICIDADLa familia y amigos de George Floyd destacaron su intento de rearmar su vida en Minneapolis y su compromiso con la comunidad local antes del asesinato Antes de mudarse a Minneapolis, Floyd atravesó años difíciles en Houston, Texas: tuvo problemas con la ley y pasó tiempo en prisión. Al llegar a Minnesota, buscó rehacer su vida. Trabajó como guardia de seguridad en el refugio para personas sin hogar Harbour Light, operado por el Ejército de Salvación, entre 2017 y principios de 2018, y luego consiguió empleo en el Conga Latin Bistro.Brian Molohon, director ejecutivo de Harbour Light, lo evocó así: “Se necesita ser un tipo especial de persona para trabajar en un refugio de emergencia. No tengo dudas de que George tenía un corazón que se preocupaba por las personas y nuestra comunidad”.PUBLICIDADLas manifestaciones por el asesinato de George Floyd llegaron incluso hasta las puertas de la Casa Blanca, sede del gobierno de Estados Unidos (REUTERS/Jonathan Ernst)