Hace seis a�os, el 25 de mayo de 2020, la frase "no puedo respirar" se convirti� en el eslogan de la mayor oleada de violencia pol�tica y racial de Estados Unidos en m�s de cinco d�cadas. Ese "no puedo respirar" fueron las �ltimas palabras de George Floyd, un afroamericano de 46 a�os que fue asfixiado hasta la muerte en la ciudad de Minneapolis por el polic�a blanco Derek Chauvin, que fue condenado a 22 a�os y seis meses de c�rcel. La muerte de Floyd desencaden� una oleada de protestas que causaron m�s de 50 muertos, un intento de Donald Trump de desplegar al Ej�rcito en Washington y una crisis pol�tica que contribuy� a la victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales de aquel a�o.Ahora, el Reino Unido est� viviendo su propio caso George Floyd. La ciudad portuaria de Southampton, al suroeste de Londres, se ha visto sacudida por una noche de disturbios causados por la percepci�n de que, igual que en Estados Unidos, la polic�a brit�nica tiene dos varas de medir, incluso cuando una persona est� agonizando con una pu�alada en el coraz�n.La gran diferencia es que en el caso que ha desatado las protestas y una tremenda controversia en el Reino Unido, el muerto es blanco. En este caso, no lo mat� un polic�a, sino una persona con turbante, que lo apu�al� hasta la muerte despu�s de un altercado en la calle que, aunque podr�a haberse interpretado como racista, nunca entra�� ning�n riesgo serio. La actuaci�n de la polic�a fue, sin embargo, escalofriante. No solo creyeron al agresor, sino que no le dieron ninguna ayuda a pesar de que estaba agonizando con cinco pu�aladas. Incluso negaron que estuviera herido.Las preguntas que el caso plantea son claras. El parlamentario ex conservador y ahora del partido ultranacionalista y anti inmigraci�n Reform UK, Robert Jenrick, ha declarado que la polic�a brit�nica tiene "dos varas de medir". Su fundador y l�der, Nigel Farage, ha afirmado que, para las fuerzas del orden, "los derechos de los blancos cuentan menos que los de las minor�as". Entretanto, el primer ministro, el laborista Keir Starmer, ha reaccionado con su habitual frialdad al calificar el caso de "terrible" y mostrar su confianza en la investigaci�n interna de la polic�a.Fue el 3 de diciembre pasado. La v�ctima se llamaba Henry Nowak y ten�a 18 a�os. Los agentes no lo mataron. Pero, pese a que hab�a recibido cinco pu�aladas, una de ellas en el coraz�n, con un cuchillo cuya hoja med�a 8,3 cent�metros, lo esposaron mientras �l repet�a, igual que Floyd, no puedo respirar". En nueve ocasiones, Nowak repiti� "me han apu�alado". La polic�a no le hizo el menor caso, y su voz, en un v�deo publicado por el diario The Times, no indica ning�n tipo de sensaci�n de urgencia mientras Nowak agonizaba a la puerta de una casa. Un agente incluso le dijo: "No me lo creo, chaval", antes de comentar: "Debe de estar enfermo". Una mujer polic�a le pregunt�: "�D�nde te han apu�alado?". Pero Nowak estaba probablemente demasiado d�bil para responder. Cuando entr� en coma, la polic�a llam� a una ambulancia. "Tenemos un hombre que ha sido apaleado", dice una agente, antes de comentar: "Sus pupilas no reaccionan". Siete minutos despu�s de la medianoche del 3 de diciembre, Henry Nowak fue declarado oficialmente cad�ver.Su asesino, el tambi�n brit�nico Vickrum Digwa, de 23 a�os, estaba con la polic�a. �l no hab�a sido quien llam� a los agentes. Eso lo hicieron transe�ntes y vecinos. Cuando las fuerzas del orden llegaron, les dijo que hab�a actuado en defensa propia, ya que Nowak le hab�a insultado con ep�tetos racistas, le hab�a dado un pu�etazo y le hab�a quitado su turbante, algo que, en la comunidad sij, a la que pertenece, es una ofensa grave. Por consiguiente, todo hab�a sido un caso de defensa personal ante una agresi�n racista. Los padres de Digwa llegaron antes que la polic�a al lugar del crimen, y este le dio el cuchillo con el que hab�a cometido el asesinato a su madre, que lo escondi� en su casa.A pesar de que Digwa incluso hab�a grabado con su tel�fono c�mo Nowak, herido de muerte, trataba de huir, la polic�a crey� totalmente su versi�n. No solo ignor� las s�plicas de socorro del asesinado, sino que le trat� como si �l fuera el agresor y estuviera en un estado de salud perfecto.El lunes, Digwa fue condenado por un jurado ciudadano de Southampton a cadena perpetua, lo que, en este caso concreto, significa un m�nimo de 25 a�os de c�rcel y seguir en libertad vigilada una vez que se haya completado esa pena. Pero lo que ha desatado la oleada de indignaci�n y protestas han sido los detalles del caso, expuestos en el juicio. En especial, varios minutos de aterrador v�deo filmado por las c�maras que los polic�as llevan en sus uniformes, que ponen de manifiesto c�mo no le hac�an ning�n caso a Nowak a medida que este les suplicaba ayuda y se iba muriendo poco a poco. Ha habido m�s motivos extra para la indignaci�n, como el hecho de que el juez del caso, William Mousley, recomendara al jurado al inicio de la vista que considerara la posibilidad de condenar a Digwa por homicidio involuntario, dado que, seg�n su incre�ble criterio, �ste hab�a propinado pu�aladas a Nowak, pero sin intenci�n de matarle. La madre del asesino tambi�n ha sido declarada culpable de ayudar en el crimen.Digwa siempre se declar� inocente y v�ctima de un ataque racista violento al que no tuvo m�s remedio que responder sacando su kirpan, una daga ceremonial que los sijs deben llevar a todas partes desde que ese precepto fue instituido en su religi�n en 1699, para ejercer su funci�n de guerreros y santos. Llevar el kirpan en lugares p�blicos est�, con algunas limitaciones, aceptado en la mayor parte de los pa�ses occidentales, con la excepci�n de Dinamarca. En 2008, los l�deres de la comunidad sij estadounidense rehusaron unirse a una ceremonia de di�logo interreligioso con el Papa BenedictoXVI porque las fuerzas de seguridad de Estados Unidos prohibieron acceder con armas, incluyendo dagas, sean estas ceremoniales o no.Nowak inici� el incidente. Despu�s de haber bebido en un pub —aunque su concentraci�n de alcohol en la sangre estaba muy por debajo del l�mite— empez� a filmar a Digwa con su tel�fono y a colgar el v�deo en la red social Snapchat, donde los posts desaparecen al poco de ser subidos. "Tipo duro, �verdad? Eres un chico malo. Di que eres un chico malo. Venga, dilo", dice. Digwa ignora la provocaci�n y se aleja. Pero Nowak persiste. "Di que eres un chico malo, di que eres un chico...". Ah� se ve al asesino girarse y decir: "Soy un chico malo". A continuaci�n, la grabaci�n se corta.Ahora la tensi�n ha estallado. En las calles de Southampton pero, tambi�n, en el Parlamento de Westminster. El l�der neofascista Tommy Robinson (cuyo verdadero nombre es Stephen Yaxley-Lennon) convoc� el mi�rcoles por la noche una manifestaci�n junto al lugar en el que Nowak falleci�, que se sald� con 11 heridos. El hombre m�s rico del mundo, Elon Musk, que ha redoblado su ofensiva medi�tica contra Reform UK por considerarlo demasiado blando en materia de inmigraci�n y apoya a la escisi�n ultra de ese partido, Restore Britain, ha calificado la actuaci�n de los 11 polic�as involucrados en el caso de "asquerosa" y ha prometido financiar una demanda para que sean investigados por negligencia criminal.Starmer ha acusado a Farage de "explotar" el asesinato y los laboristas han abucheado a Farage en el Parlamento.Otros partidos situados m�s al centro han mostrado igualmente su repulsa. El parlamentario conservador Chris Philp ha declarado: "La polic�a parec�a m�s preocupada por las acusaciones de racismo que por ayudar a Henry".