Las instalaciones de Radio Liberty, la emisora de Pals promovida por los Estados Unidos durante la Guerra Fría y que operó entre los años 1959 y 2001 para lanzar sus mensajes de liberad al otro lado del telón de acero, sucumbe al paso del tiempo. Hoy se cumplen 25 años del cese de la actividad de una emisora que durante años se convirtió en la más potente del mundo. Su ubicación en la playa de Pals no fue casual. Su emplazamiento en un terreno de arenales y matorrales bajo frente al mar le daba un plus técnico, ya que el agua permitía el reflejo de las ondas radiadas con más facilidad. Las emisiones llegaban a la Unión Soviética. El propio Mijaíl Gorbachov reconoció que durante el intento de golpe de estado de 1991 se informó de lo que ocurría en su país gracias a las emisiones de Radio Liberty que escuchaba en una pequeña radio del personal de servicio.En 2022 el espacio fue declarado Bien Cultural de Interés Local (BCIL) para librarlo del derrumbeLo explica Antoni Bernabé, quien fue trabajador de la emisora entre los años 1989 hasta su desmantelamiento, en 2001. El empleado, que fue jefe de turno transmisiones, en su museo virtual de Radio Liberty (www.radioliberty.org), recoge un montón de anécdotas, imágenes e historia de un equipamiento, que empezó a escribir sus primeras páginas en 1958, cuando los americanos compraron los 333.500 metros cuadrados de terreno por 7’6 millones de pesetas, aunque la titularidad se mantenía en manos del estado español.Proceso de construcción de uno de los edificios del complejo a finales de la década de 1950Radioliberty.orgTras cuarenta y dos años de actividad ininterrumpida y 25 después de aquella última emisión, no se ha invertido en aquel espacio, exceptuando para la demolición de las mastodónticas antenas en 2006. Durante esos cinco lustros, principalmente el Estado en tanto que titular de los terrenos, y la Generalitat, encargada de su gestión, no han movido ficha. Proyectos sobre la mesa no han faltado: desde convertir el espacio en un museo sobre la Guerra Fría, pasando por situar un centro de interpretación de la biosfera o un centro de interpretación del Parc Natural del Montgrí, Illes Medes i Baix Ter, al que pertenece ese gran esqueleto de edificios.Ni las propuestas de museo de la Guerra Fría ni de centro de intepretación de la biosfera han fructificado por ahoraDesde que cerró la emisora, exceptuando los dos primeros años que el gobierno español mantuvo vigilancia privada, la degradación se ha apoderado del equipamiento, que llegó a emplear a más de 250 personas en su momento más álgido.Un trabajador realizando mantenimiento perventivo en el complejo de Radio Liberty, en la década de 1960.Radioliberty.orgEl alcalde de Pals, Carles Pi, denuncia botellones, fiestas durante la pandemia, saqueos, la construcción de una pista de skate y el permanente peligro de que alguien se pueda hacer daño en unas instalaciones a las que cualquiera se puede colar muy fácilmente. Grafitis en las paredes del complejo.Pere Duran / Nord MediaEl edil ha reclamado en más de una ocasión, vigilancia y el mantenimiento del espacio al Estado, reclamaciones sin respuesta. En 2022 el equipamiento fue declarado Bien Cultural de Interés Local (BCIL) por el Consell Comarcal del Baix Empordà, con el fin de que se librara de un derrumbe planteado por el Estado. En papel mojado quedó hace años el protocolo suscrito los gobiernos español y catalán en 2007, un año después del derribo de las antenas en el que ambas partes se comprometían a acordar las edificaciones que se debían mantener y las que no y el proyecto de restauración del espacio.El recadero de los americanosDurante los primeros años de actividad, a diario un trabajador de Radio Liberty se desplazaba al aeropuerto, primero al de Barcelona y más tarde al de Girona, para recoger las cintas con las emisiones de Radio Liberty, que se grababan en Alemania hasta en 15 idiomas distintos. Se le conocía en Pals como “el recadero de los americanos”, y en ocasiones cambiaba de vehículo para “no ser asaltado”. La anécdota la cuenta el historiador aficionado y edil de Coalició per Pals-Compromís, Narcís Subirana, que recuerda también como muchos quisieron entrar a trabajar en la emisora, incluso guardia civiles en labores de vigilancia. “Cobraban el doble o el triple y tenían pagas dobles por un trabajo muy tranquilo”, explica. Al margen de Pals, havia mano de obra de Palafrugell o Palamós. Al inicio, cuando tener coche era un lujo al alcance de pocos, se desplazaban en un autobús.Desde la Associació Salvem la Platja de Pals, el Cercle Català d’Història y Radioliberty.org consideran que los terrenos deben ser renaturalizados y rehabilitarse el edificio central de oficinas de la emisora, inspirado en el racionalismo –obra del arquitecto Agustí Borrell– para la creación de un museo y centro de investigación y divulgación de Radio Liberty y de la Guerra Fría, entre otros. Una demanda a la que el PSC, cuando todavía no ocupaba la presidencia de la Generalitat, no veía con malos ojos. De hecho, en el año 2022, la Comissió d’Acció Climàtica, a propuesta del PSC, instaba a la construcción de un memorial de la Guerra Fría en el espacio. La entonces diputada, Sílvia Paneque, pedía “preservar de cualquier derribo el valor patrimonial del yacimiento de Radio Liberty” y acordar con las administraciones un anteproyecto “pactado de memoria de la Radio Liberty bien encajado en el entorno”. Lee tambiénEstando en la oposición plantearon destinar 4 millones de euros en los presupuestos, pero no prosperó. “No entendemos que ahora estando en el gobierno no impulsen ese proyecto”, se lamenta Eva Sans, del Cercle Català d’Història. En la misma línea se posiciona Pau Bosch, de Salvem la Platja de Pals que considera que no hay mejor momento que éste, con los dos gobiernos políticos –Estado y Generalitat– del mismo color, para revertir la degradación del espacio. Una de las opciones que se está planteando últimamente es la desclasificación de una parte del BCIL, que abarca más de 6.000 metros cuadrados construidos, para que al menos se puedan conservar los edificios de más valor. Estado y Generalitat mantienen silencio sobre sus intenciones.