"Es como tener una mudanza constante debajo de casa. Pero cada día", explica Joel García, de 45 años, dedicado a la producción de eventos. Este vecino del distrito del Eixample de Barcelona cuenta que lleva más de tres años soportando ruidos de un supermercado Bonpreu situado bajo su vivienda, en plena calle Provença. El problema, insiste, no es solo la intensidad del sonido, sino su persistencia. "Puede que no siempre sea muy fuerte, pero es continuo. Es como una gota malaya".Joel cuenta a este medio que la actividad empieza muy temprano: “A las seis ya están haciendo ruido”, explica. Durante mucho tiempo, añade, el movimiento fue constante “de seis de la mañana a once de la noche sin parar”, aunque asegura que desde hace unos tres meses el personal entra algo más tarde. Aun así, dice que todavía hay días en los que escucha ruidos desde primera hora de la mañana e incluso “a veces a las doce de la madrugada”. Sentado en el sofá, junto a una estantería repleta de vinilos y libros, asegura que siempre hay algo de ruido, aunque “lo bestia empieza a las ocho”Aunque la normativa establece límites acústicos concretos, no siempre protege situaciones como la que describe Joel. "En Catalunya, si el ruido no supera el límite, lo tienes muy complicado, aunque sea continuo", explica Lluís Gallardo, abogado especializado en contaminación acústica. A diferencia de otros casos en España, donde el impacto del ruido puede valorarse más allá de los decibelios, en el marco catalán "lo importante es que supere el umbral; si no, aunque moleste, es difícil actuar", añade, en referencia a una regulación que "no es especialmente protectora con el descanso de los vecinos".Además, en el caso de Joel, su calle está en fase de obras; por lo que detecta más alboroto a parte del derivado del supermercado. Su situación ejemplifica una problemática que afecta a muchos núcleos urbanos: la dificultad de conciliar la actividad económica con el derecho al descanso cuando el ruido puede percibirse como tormentoso.Según la Encuesta de Condiciones de Vida de 2022 del Instituto Nacional de Estadística (INE), en torno al 20% de la población en España declara sufrir molestias por ruido en su vivienda. A escala europea, la Agencia Europea de Medio Ambiente advierte de que uno de cada cinco ciudadanos está expuesto a niveles perjudiciales. Las molestias por ruido figuran de forma recurrente entre las incidencias más habituales registradas por los servicios municipales en grandes ciudades, especialmente en entornos densos: "Cada vez hay más ciudadanos afectados, pero a nivel legal es más difícil actuar", certifica Gallardo.Afectación vecinalLas molestias proceden "tanto del exterior como del interior" del establecimiento, dice. Sumado a eso, describe que la carga y descarga de mercancías en la calle genera mucho traqueteo de carros sobre la acera. "Es un "'tac, tac, tac’ continuo, como si pasara una manada". Ya sea reposición de productos, cámaras frigoríficas, maquinaria, "siempre están haciendo algo", asegura.Recuerda que durante un tiempo se colocaron alfombrillas para amortiguar el paso de los carros, pero dejaron de hacerlo. "Ahora hacen más ruido y además los carros están más deteriorados, así que todavía suenan más". El vecino afirma que incluso ha llegado a documentar cargas a altas horas de la noche: "Tengo vídeos de camiones trabajando a las once o las doce de la noche". Según relata, el supermercado contaba con un permiso para operar hasta esa hora, aunque aclara: "Eso no significa que puedan hacer ruido, sino que deben hacerlo con medidas de insonorización. Pero no se cumplía".De la misma manera, el vecino explica que el matrimonio que vive justo encima de su piso, en el segundo, también se vio afectado por los ruidos. Tal y como lo cuenta, son dos personas relativamente mayores que decidieron irse a su segunda residencia. "No acostumbran a estar", dice.Fuentes del Ayuntamiento consultadas por 20minutos señalan que "es conocedor de la problemática y que ya ha iniciado el procedimiento para revisar la situación y comprobar las molestias a través de medidas sonométricas de la vivienda", el 10 de abril. Añaden que están ahora "en proceso de evaluación de resultados". En caso que se detectaran incumplimientos de la O de Medio Ambiente, "se incoaría un expediente de disciplina", aseguran. La regulación del ruido establece unos límites concretos y la actuación municipal depende de que estos se superen. En barrios donde conviven comercios y viviendas, la normativa fija límites máximos de ruido permitidos de 60 decibelios durante el día y 50 durante la noche.La actuación administrativa, de hecho, depende en gran medida de estas mediciones. "Si no hay una prueba sonométrica que acredite que se superan los límites, no se puede hacer nada", señala el jurista. "La normativa no es especialmente protectora con el ciudadano en estos casos".Mientras Joel sigue a la espera del resultado de la sonometría municipal, asegura que en los últimos días se han producido nuevos contactos relacionados con el caso. Explica que recientemente dos personas acudieron a la finca preguntando por él y realizaron fotografías del buzón. Además, este lunes recibió una llamada de una responsable de relaciones externas de Bonpreu, que le propuso realizar una sonometría privada en la vivienda. "Me dijo que querían quedar conmigo para hacerla y le respondí que me lo enviara por correo electrónico", explica.El 8 de enero de este año, publicó un vídeo en la red social Instagram en el que se percibían estos ruidos y se veían -sin poder identificar a ninguna persona- los trabajadores cargando y descargando los productos del camión al supermercado. Acompañó las imágenes con un texto en el que denunciaba su situación y el vídeo se hizo viral: alcanzó decenas de miles de ‘me gustas’, cerca del millón de visualización además de comentarios, entre los cuales varios vecinos denunciaban situaciones similares.Casos similares se repiten en distintos puntos del país, especialmente vinculados a supermercados o bares situados en los bajos de edificios residenciales. En una resolución reciente, el Defensor del Pueblo Andaluz instó a la administración a intervenir tras la queja de una vecina por ruidos continuos derivados de la carga y descarga de mercancías a primera hora de la mañana, pidiendo que se adoptaran medidas para corregirlo.Mar Bustillo, ciudadana madrileña de 57 años, describe un problema muy parecido en su calle. Según explica, la apertura de un supermercado frente a su piso en el barrio de Embajadores provoca "un estruendo brutal" durante las labores de carga y descarga. "Mi edificio tiembla entero", asegura, en una vía estrecha que "hace de chimenea de ruido, y según explica, amplifica el impacto acústico incluso en los pisos más altos. Como en el caso de Barcelona, denuncia la falta de soluciones pese a las reiteradas quejas: "Es todos los días, 365 días al año", asegura, tras haber contactado sin éxito tanto con la policía municipal como con el Ayuntamiento y el síndico.Denuncias formalesEn el caso de Joel, la consecuencia es una alteración de su rutina. "No puedes dormir, ni hacer una siesta, ni leer, ni ver la televisión tranquilo". Su trabajo, además, agrava la situación: "Hay días que llego a casa a las tres o cuatro de la madrugada. Si me despiertan a las seis o a las ocho, ¿cuándo duermo?", se pregunta. Para soportarlo, recurre a tapones y auriculares con cancelación de ruido. "Pero ni así desaparece del todo. Y no puedes vivir siempre así dentro de tu propia casa".En verano, su situación se vuelve más difícil. "Con el calor tienes que tener las ventanas abiertas y se escucha más", recuerda Joel. Aunque recientemente los horarios se han reducido -"ahora suelen acabar antes, hacia las nueve o diez"-, el problema persiste dentro del local. "El otro día terminó un partido de Champions a las once de la noche y todavía estaban haciendo ruido", insiste. "Si en un bar hay ruido, viene la policía y lo para. Aquí no. ¿Por qué?".Según detalla, desde 2023 ha presentado varias denuncias formales, además de numerosas quejas. Sin embargo, asegura que el proceso ha sido frustrante; relata cierres de expedientes sin previo aviso, dificultades para contactar con responsables y respuestas contradictorias entre organismos: "Es como luchar contra una pared", resume. Además, denuncia un trato inapropiado por parte de un técnico municipal. "Llegó a decirme que no merecía que el Ayuntamiento hiciera nada por mí".Límites legales y seguimientoPor su parte, la cadena de supermercados Bonpreu asegura a este medio que la empresa es "consciente de la situación" y que ha atendido las quejas del vecino en varias ocasiones. Según explican, la gerente del establecimiento ha mantenido reuniones directas con el vecino afectado y se han aplicado cambios en la operativa para reducir las molestias.Entre las medidas adoptadas, destaca la compañía, está la eliminación de la descarga nocturna, que anteriormente motivó el uso de sistemas de amortiguación como alfombrillas. Actualmente, indica, la descarga se realiza entre las 19:30 y las 20:00 y la actividad cesa a las 22:00, hora en la que la tienda queda cerrada. "A partir de ese momento no se genera ruido", garantizan.También señalan que se han realizado ajustes en los horarios del personal para evitar actividad ruidosa a primera hora de la mañana. Explican que el personal de tienda llega una hora más tarde. "Estas medidas responden a peticiones que había hecho esta persona y se llevan aplicando desde hace tiempo", apuntan. Preguntados por las fechas de aplicación, responden que desde agosto de 2024 ya no se hacen descargas nocturnas, y desde noviembre o diciembre de 2025 que llevan implementadas las actuaciones concretas.Respecto a las actuaciones policiales, la empresa afirma que en las ocasiones en las que han acudido agentes no se les ha requerido ninguna intervención, y que una medición acústica previa no fue concluyente debido al ruido de las obras en la calle. Alegan que tampoco tienen constancia de denuncias formales ni requerimientos por parte del Ayuntamiento, y subrayan que las medidas adoptadas han sido "por voluntad propia" para mejorar la convivencia con los vecinos.Aun así, en caso de que las mediciones municipales -ahora en curso- determinen la necesidad de nuevas actuaciones, "se aplicarán las medidas que correspondan".Más allá de casos individuales, los especialistas apuntan a un problema estructural en entornos urbanos densos como Barcelona. "Aproximadamente el 30% de las quejas por ruido están relacionadas con actividades comerciales, aunque generan menos consultas que los conflictos entre vecinos", explica. Sin embargo, estas situaciones suelen tener más recorrido legal. Pese a ello, advierte, "la normativa tiene vacíos, a veces es contradictoria y no constituye un sistema eficaz de protección frente al ruido". En los últimos años, añade, "cada vez hay más afectados, pero a nivel legal es más difícil actuar".Impacto en la saludTras un accidente que le obligó a permanecer meses en cama, Joel explica que tuvo que convivir con ruidos día tras día. "No podía moverme y lo único que hacía era escuchar golpes todo el rato", cuenta. Con eso, la situación también afecta a su bienestar emocional. "Llega un punto en que te cambia el humor. Entre esto y otros problemas, tuve que parar y replantearme cosas porque notaba que me estaba volviendo loco".De hecho, reconoce que ha dejado de ver su casa como un lugar de descanso. "No quiero llegar a casa. Ese es el problema", admite. "Después de estar días fuera trabajando, vuelves pensando en descansar y sabes que no lo vas a tener". Agradece ahora que le viene una temporada de empalmar proyectos laborales sucesivos fuera de casa, de modo que va a estar un tiempo sin volver a Barcelona.Después de tres años sufriendo, dice, se plantea varias opciones. A pesar de todo, irse no es una decisión fácil, vive en el piso desde hace diez años y paga un alquiler por debajo del mercado. "Si me voy, puedo pasar a pagar el triple o el cuádruple. Y tampoco tienes garantías de no tener otros problemas", apunta. "Es decidir un poco entre tu salud o tu estabilidad económica".La vía judicial es otra de las opciones, pero tampoco la ve clara. "Es caro, largo y no sabes cómo acabará. Es enfrentarte tú solo contra una empresa grande", dice manteniendo pocas expectativas, mientras espera el resultado de la prueba de medición acústica. "Puede que salga dentro de los límites y entonces no pase nada", lamenta."Aunque esté dentro de lo permitido, si es constante, te destroza igual", insiste Joel. El problema va más allá de los decibelios. "Son pequeñas victorias que, tal como vienen, se van. Pero la realidad sigue siendo la misma", finaliza con desesperanza.Si quieres contactar con 20minutos, realizar alguna denuncia o tienes una historia que contarnos, puedes escribir a través de Ciudadano20 o contactarme personalmente a mi correo: sofia.puvill@colaborador.20minutos.es. También puedes suscribirte a las newsletters de 20minutos para recibir cada día las noticias más destacadas o la edición impresa.
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