El ruido ambiental no solo afecta a la salud de las personas, también tiene efectos económicos que asaltan a la vivienda. El precio del silencio, un trabajo académico publicado por el Institut d’Economia de Barcelona (IEB), ha analizado su impacto directo sobre el mercado de la vivienda en el distrito del Eixample de la ciudad catalana y llega a una conclusión: una vivienda donde la percepción de ruido se duplica (unos 10 decibelios más) provoca directamente una reducción del valor del piso de un 3,4%. En el caso de los pisos de alquiler, cuyo mercado está mucho más tensionado por la falta de oferta, ese impacto se reduce ostensiblemente hasta un 2%, aunque provoca otros efectos, como una mayor rotación entre inquilinos.
El estudio que firman Marianna Magagnoli (Universitat de Barcelona) y Filippo Tassinari (Universitat Pompeu Fabra), ambos investigadores del IEB, no entra a valorar si un piso está afectado por un bar instalado en sus bajos o un taller mecánico, que evidentemente puede convertirse en un dolor de cabeza para su propietario o inquilino y un factor determinante a la hora de rebajar su valoración. Los dos economistas se han centrado en analizar el impacto sobre el precio atendiendo al ruido ambiental, efectuando una compleja correlación entre los precios de oferta de pisos publicados en Idealista. Han tenido en cuenta si eran pisos interiores (menos expuestos al ruido) o exteriores; más altos o bajos (más expuestas) y qué exposición de ruido tenía su zona, ateniéndose a los datos del Ayuntamiento de Barcelona.






