Un silbido cerró el sendero detrás de Estebanico. La humedad le pegó la ropa al cuerpo mientras apartaba ramas con una mano y buscaba voces con la otra. A pocos metros, varias figuras avanzaron entre los árboles sin dejar ver sus caras, apenas sombras que cambiaban de sitio cada vez que él giraba la cabeza.
El explorador siguió adelante porque detenerse habría dejado su espalda expuesta en mitad de aquella oscuridad espesa. El barro le frenó un pie y entonces escuchó otro silbido, esta vez mucho más cerca. Nadie respondió cuando gritó, y el bosque se tragó su voz antes de devolverle pasos rodeándolo desde distintos lados.
Esteban el Negro llegó desde Marruecos hasta Nueva España
Estebanico, también llamado Estevanico o Esteban el Negro, pasó de esclavo africano vendido en la Península a explorador de los territorios del sur de Norteamérica durante el siglo XVI. Su nombre quedó ligado a la expedición de Pánfilo de Narváez y al mito de las Siete Ciudades de Cíbola, una historia que agitó al virreinato de Nueva España después de que varios supervivientes aseguraran haber oído relatos sobre ciudades llenas de riquezas.
Álvar Núñez Cabeza de Vaca recogió parte de aquella travesía en Naufragios, donde describió el viaje de cuatro hombres, entre ellos Estabanico, que cruzaron durante años territorios desconocidos entre Florida y el norte de México.













