Una investigación de Quinto Elemento Lab rastreó durante años a los hombres que fueron esclavizados en la sierra, registró lo que vivieron y reconstruyó el caso con decenas de entrevistas y fuentes documentales
A mediados de 2019, en un operativo en el Estado de Chihuahua, 21 hombres fueron rescatados de un campo de trabajo forzado para el cultivo de amapola y marihuana en la Sierra Tarahumara, donde los tenían viviendo en cuevas. Uno de ellos había estado cautivo casi tres años. Solo cuatro habían sido reportados como desaparecidos. Antes de ese operativo, varios habían conseguido escapar por su cuenta. Sus denuncias y las historias de los sobrevivientes describen una red de reclutamiento y trata de personas, y el funcionamiento de campamentos de gente esclavizada por los cárteles; un fenómeno del que todavía se conoce muy poco. Casi no hay testimonios de lo que ocurre ahí adentro.
Una investigación de Quinto Elemento Lab rastreó durante años a los hombres que fueron esclavizados en la sierra, registró lo que vivieron y reconstruyó el caso con decenas de entrevistas y fuentes documentales. La investigación muestra las consecuencias de un modelo de expansión criminal que, para adaptarse a los cambios en el mercado de drogas de Norteamérica, captura y explota el cuerpo de los más marginados. En los niveles más bajos de la economía criminal, las fronteras entre víctimas y victimarios llegan a hacerse indistinguibles, y los mitos del narco benefactor se derrumban. Lo que hay es una organización mafiosa que busca minimizar los costos y una operación de trata que se construye sobre la miseria y la desesperación, con el abandono o la complicidad de las autoridades.













