Dos edificios históricos aragoneses han caído bajo la piqueta estas últimas semanas. La Casa Lucías de Báguena, en Teruel, y el Palacio de los Duques de Villahermosa de Los Fayos, en Zaragoza, han terminado siendo derribados tras años de “abandono” y degradación estructural. Dos inmuebles que en su día simbolizaron el esplendor arquitectónico de sus localidades y que ahora han acabado reducidos a escombros pese a los intentos por conservarlos.

El caso más reciente es el de la Casa Lucías de Báguena, un palacio renacentista del siglo XVII vinculado al linaje de los Azcón-Sancho y considerado uno de los mayores exponentes de la arquitectura nobiliaria del Jiloca. El edificio destacaba por su fachada de más de 40 metros en plena plaza de la Iglesia. Desde hace años, colectivos patrimonialistas han alertado sobre su deterioro. Apudepa recuerda que en 2022 consiguió paralizar un primer derribo. “Logramos que la DGA paralizara su derribo. Estaba en un estado mejorable, pero no como para ser derribado”, sostienen desde la asociación.

La restauradora Lourdes Gracia, integrante del colectivo, ha calificado la demolición como “una aberración” y “un atentado contra el patrimonio”. “Patrimonio es identidad”, defendía días atrás, mientras denunciaba que Aragón pierde patrimonio histórico “casi a inmueble por semana”. También el arquitecto Alberto Used lamenta lo ocurrido en Báguena. “Me escandaliza. Hace cuatro años conseguimos parar el derribo publicando fotografías del edificio y estaba perfecto”, explica. Used define Casa Lucías como “un palacio italianizante del valle del Jiloca” y lamenta que finalmente haya acabado derribado.