Míchel Sánchez, junto a Ter Stegen, cedido por el Barça, Rincón y Lemar, tras el descenso

David Borrat / EFE

Toni López Jordà

Barcelona

Con el eco de los gritos de dolor de “directiva, dimisión” y la imagen de las lágrimas de los jugadores desparramados por el césped de Montilivi se levantó ayer Girona en el primer día de su nueva era, la del regreso a Segunda División, tras cuatro temporadas seguidas en la élite del fútbol español. Son días de duelo y reflexión a orillas del Onyar, de análisis, de poner orden y empezar a preparar el regreso a Primera..