Los fichajes de invierno y la confianza en Míchel, claves tras 16 jornadas en descenso
El 4-0 ante el Villarreal lucía en el marcador durante la pausa de hidratación el pasado 24 de agosto. Míchel, desanimado, apenas dio instrucciones a sus futbolistas en aquel parón. El equipo terminaría encajando un gol más, firmando una nueva derrota en la segunda jornada que lo dejó colista, con el casillero de puntos en blanco. Aquella derrota en la Cerámica se estableció como símbolo de la crisis de un Girona completamente descompuesto.
.html" data-link-track-dtm="">Hoy, la situación es muy distinta. El lunes, el Girona venció al mismo contrincante, al Villarreal (1-0). Y Míchel sintetizó la evolución del club tras el partido: “Éramos un equipo roto, ahora somos una familia”.
En aquel primer encuentro frente al submarino amarillo participaron jugadores que terminarían abandonando el club, mientras que otros futbolistas que se alzarían como fundamentales aún no habían aterrizado. Tras 16 jornadas en la zona de descenso y nueve como colista, en enero lograron revertir la situación hasta ahora permanecer en la duodécima posición de la Liga, con ocho puntos de ventaja sobre el descenso. Este viernes, frente al Madrid —equipo ante el que ya empataron esta temporada y que ahora llega exigido—, el conjunto catalán vuelve a jugarse puntos vitales. “Está en nuestra mano seguir en Primera. No debemos dejarlo escapar”, aseguró hace unos días Míchel. Con una victoria más alcanzarían los 40 puntos.






