Hay una tensa espera que se eterniza en Montilivi. “No somos un equipo”, coinciden en el Girona. Abierto todavía el mercado, la plantilla no está completada mientras se aguarda al Sevilla (19.30 horas). Un duelo de colistas en la tercera jornada de Liga. Aunque el momento no es trascendente a efectos de clasificación, la situación se ha deteriorado desde que el Girona pasó la temporada pasada de disfrutar de la Champions a competir para eludir el descenso en dos partidos dramáticos ante el Mallorca y el Valladolid. La entidad quedó medio paralizada desde entonces, como si no se hubiera repuesto del susto y no quisiera saber qué había pasado, mejor pensar que había sido un accidente y que volverían los buenos tiempos, hasta que el domingo explotó Michel con una crónica denuncia cuyo efecto está por ver hoy en Montilivi.
El entrenador se enfadó mucho en Villarreal, el vestuario está disperso, la plantilla no se acaba de completar, ha crecido el desafecto de una parte de la afición hacia la propiedad del club y los dueños guardan silencio después que el equipo haya encajado ocho goles y marcado solo uno en sus encuentros con el Rayo y el Villarreal. El punto de encuentro de los distintos sectores de la entidad siempre ha sido Michel y la figura del técnico se refirió el domingo pasado a unos y a otros —así a granel—, por la sensación de puertas abiertas que hay en pleno mercado estival: “No me siento representado por estos jugadores, es duro, muy fuerte”; “he tenido la sensación de que había un equipo muerto en el campo y yo necesito a un equipo con alma y pasión”; “es responsabilidad de todos, también del club”, argumentó Michel.






