La gestión del extremo aumenta la tensión en el equipo azulgrana en vigilias de la asamblea
El Barça no quiere descontar más puntos (ha cedido cinco) y el Girona necesita sumar muchos más (seis) una vez disputadas ocho jornadas de Liga. Ambos se enfrentan hoy en Montjuïc (16.15, Movistar) con la necesidad de validar su propuesta futbolística en un momento de incertidumbre provocado por los resultados, las dudas, las lesiones y también por una estabilidad institucional condicionada por la relación socios-dueños en el caso del club blanquirrojo y por la asamblea del domingo, las obras del Camp Nou y
es/futbol/2025-10-15/frenkie-de-jong-resiste-las-embestidas-del-barcelona-y-firma-hasta-2029.html" data-link-track-dtm="">el ambiente preelectoral que vive el Barcelona. La carga ambiental ha aumentado todavía más por la dificultad que supone gestionar el universo Lamine Yamal.
Los últimos comentarios apuntaban a que el delantero jugó el pasado día uno de octubre contra el PSG por imposición del director deportivo Deco después de que Flick quisiera relegar al jugador a la suplencia por llegar tarde a la charla previa al partido de Champions. “Me gustaría saber de dónde sale esto; es basura. En este club y con Deco especialmente tengo una relación de verdad. Tengo confianza y nunca nos lo pedirían. Es un rumor basura y si alguien lo dice es mentira”, respondió el entrenador, igual de expeditivo con la actitud de Lamine: “Para mí lo importante es que cuando esté aquí, trabaje duro. Y esto es perfecto. Es muy profesional. Respecto a sus días libres, es su vida privada y no me meto”, zanjó Flick.






