La figura de Lamine Yamal no pasa desapercibida ni siquiera en los partidos más desagradables como el que el Barcelona disputó en Mallorca. Hubo dos encuentros en uno: el que ganó con autoridad el equipo de Flick y el que perdió el de Arrasate. La contienda quedó partida por el árbitro en una tarde-noche sofocante con 32º. Hasta el 0-2, hubo tiempo para contemplar al Barça y a Lamine. El extremo ya lanza incluso las faltas en el intento de encontrar el gol que se niega desde los tiempos de Messi. No lo encontró todavía después de un excelente surtido de jugadas que acabaron con los tantos de Raphinha y Ferran. Asegurada la victoria, se regularon Lamine y el Barça y sobresalieron la entereza y dignidad del Mallorca. Hasta que al final reapareció Lamine para recordar que seguía en el campo y anotar un sobresaliente 0-3.

Los barcelonistas vistieron la camiseta verde de la pasada temporada y evocaron de inicio el juego del campeón de Liga. Ahora mismo es un equipo reconocible, de fútbol fluido, físicamente a punto y más variado a pesar de la salida de Iñigo Martínez. Alcanzaba con ver a Koundé, Olmo y Rashford en el banquillo para valorar a una alineación que empezaba con Joan García, el portero inscrito finalmente de madrugada, y acababa con Ferran en calidad de delantero centro ante la ausencia del lesionado Lewandowski. La formación no tiene más misterio que la del lateral derecho, de momento ocupado por Eric, y la del tercer centrocampista, un puesto que se reparten Fermín y Olmo.