El 10 del Barça se frustra en un partido en que se sintió desamparado, sin Raphinha, Pedri, De Jong y tras la expulsión de Cubarsí
Como si fuera una especie de hechizo, en el que los cánticos del Spotify Camp Nou borran a sus jugadores del campo, Lamine Yamal se quedó solo en el Barcelona. La hinchada azulgrana acostumbra a ovacionar a Cubarsí, a Pedri y también a Raphinha. Ocurre algo curioso: el barcelonismo todavía no se rinde a Lamine, e...
l joven llamado a reescribir la historia del Barça.
Y en el que ha sido, por ahora, el duelo más decisivo de la temporada —la ida de los cuartos de final de la Champions League—, Raphinha no estuvo presente. Forzar en una jugada intrascendente durante un amistoso con Brasil lo mandó a la enfermería. Tampoco anda muy fino físicamente Pedri, reemplazado en el segundo tiempo ante el Atlético. Y Cubarsí dejó a sus compañeros con diez jugadores en el minuto 44. “Asumo la responsabilidad por el resultado”, lamentó el central en redes sociales.
El único que jugó (y luchó) hasta el final fue Lamine Yamal. Y de qué manera lo hizo. “Tiene 18 años y está haciendo un trabajo enorme; tenemos que ayudarle. Para vuestro país será uno de los mejores de la historia”, advirtió Hansi Flick. El dardo iba dirigido a los árbitros, pero también podría interpretarse como un mensaje tanto para la afición azulgrana, que lo mima poco, como para unos compañeros que no lo arroparon.






