Los barcelonistas, que recuperan al mejor Lamine Yamal, se quejan de su fragilidad en la presión y en las pérdidas de balón
El Barça de Flick se encuentra en un momento extraño. Alterna victorias agridulces, como ante Girona y Olympiacos, con otras más alentadoras, como la del domingo frente al Elche, pero también con derrotas preocupantes, como la del clásico. Ahora sumó un empate que sabe a poco en Brujas. El Barça no termina de despertar, y eso que apareció el mejor Lamine Yamal.
“Si encajas tres goles, es muy difícil ganar”, analizó De Jong. Eric García coincidió con el holandés: “Nos crean mucho peligro, con dos pases se plantan dentro del área. Es algo que, obviamente, hay que mejorar”. A Flick le preocupa el juego, pero se excusa en las reiteradas lesiones: 13 en lo que va de curso, la mitad de las que sufrieron en toda la campaña pasada. No es el único temor en la Ciudad Deportiva; a las diferencias entre médicos y fisioterapeutas se suman también las exigencias en la preparación física. “Hemos perdido a muchos jugadores, pero están volviendo”, se quejaba Flick antes del empate en Brujas. Algunos regresaron, como Lewandowski y Olmo. En cambio, solo jugó Lamine. “Es especial y siempre va a marcar diferencias”, destacó De Jong.






