El séptimo 1-1 en nueve jornadas frustra al cuadro de Claudio Giráldez, único equipo que sigue sin ganar en Primera
En una pirueta que será complicada de repetir, el Celta llega a la novena jornada de Liga sin haber ganado todavía y fuera del descenso tras perder dos partidos y sumar siete puntos fruto de otros tantos empates. Todos a un gol. Siete 1-1 contemplan al único equipo de Primera que no ha ganado. Esta vez sumó ante la Real Sociedad, que tampoco sale de pobre, aunque al menos evita una derrota que tuvo bien cerca y que le hubiera dejado como colista. El cuadro donostiarra firma su peor inicio de temporada de la última década, equiparable al que en 2014 le costó el puesto a Jagoba Arrasate. Ahora las dudas se ciernen sobre Sergio Francisco, el entrenador promocionado desde el filial para tomar el relevo de Imanol Alguacil. Un gol de Carlos Soler casi sobre la hora puede que le haya dado una prórroga en el cargo.
Todo sucedió en un duelo intenso y repleto de giros y emociones. Los partidos de fútbol cada vez se dibujan más en las pizarras y en el intenso trabajo táctico de los entrenadores, que ingenian soluciones variadas para sacar el balón de atrás y eludir la presión rival. Ahí lució la tiza de Claudio Giráldez y la pericia de su trabajadísimo equipo. El Celta abrió el partido con un gol de museo, una combinación desde atrás con apoyos pautados, triangulaciones y desbordes que culminó Mingueza con un regalo en la boca del gol para Pablo Durán. Ocurrió casi mediada la primera parte de un partido al que la Real Sociedad salió con el punto de desesperación que se le supone a un colista, y más si es un equipo que se encuentra en las catacumbas de la tabla sin estar diseñado para ello. La Real sufre y quizás lo haga porque tiene una colección de buenos futbolistas, pero no acaba de exponer el alma que le confería Imanol. Ha perdido excelentes futbolistas también, eso está claro.






