Marta Garijo |
Madrid (EFE).- El conflicto de Oriente Medio, con el bloqueo del estrecho de Ormuz -uno de los grandes canales para el transporte de petróleo y gas- ha generado una nueva crisis energética en la que España parte de una posición más cómoda por su capacidad de refino, sus plantas regasificadoras y la implantación de renovables.
«España está en una situación relativamente más confortable tanto respecto al gas como a los combustibles para transporte», explica a EFE Gonzalo Escribano, investigador principal y director del programa de Energía y Clima del Real Instituto Elcano.
Tanto en gas como en petróleo, señala este experto, España cuenta con «una matriz de importaciones bien diversificada y con peso relativo bajo de los suministradores del Golfo por tener más peso el suministro de la cuenca atlántica y productores mediterráneos como Argelia y Libia».
En torno al 10 % del petróleo importado procede de la región, principalmente de Arabia Saudí e Irak, mientras que en el caso del gas natural este porcentaje es inferior al 2 %, con principal origen en Catar, según recoge el economista Zoel Martín en un análisis de CaixaBank Research bajo el título «España ante el nuevo ‘shock’ energético: una comparativa con Europa».









