El imprevisible futuro de las pensiones y el azaroso porvenir de las condiciones económicas y laborables hace que la planificación temprana sea el factor clave de ahorro para las generaciones más jóvenes. Un proyecto a largo plazo que contempla la diversificación de ingresos para afrontar la jubilación.En el actual contexto, la sostenibilidad de las pensiones es toda una incógnita, más aún si la esperanza es resistir la presión demográfica: se estima que 2050 será el año de mayor tensión, cuando la generación 'milenial' comience su retiro laboral y el aumento de la esperanza de vida permita que la generación 'boomer', la más numerosa de todas, aún perciba retribución por jubilación. En la actualidad, la financiación del gasto público en pensiones ha requerido ya de varias transferencias del Estado y en el futuro esa necesidad será aún mayor: para dentro de casi 25 años esas transferencias deberán incrementarse en 2,2 puntos del PIB hasta alcanzar el 5,9% del PIB.

En un país de algo más de 49 millones de habitantes, España soporta una presión en el gasto público de pensiones de 14.250 millones de euros al mes, lo que se traduce en una masa de jubilación de casi 9,5 millones, el 19%. Pero la preocupación no es ahora, el sistema de pensión resiste a duras a penas, pero todavía sigue en pie, el problema real será lo que pase en 20 o 30 años. Y es en este punto donde el ahorro privado juega un papel fundamental para los más jóvenes, que ven lejana su jubilación y se resisten a completar un ahorro futuro que, junto con la estabilidad económica y el patrimonio inmobiliario sí forman parte de las tres fortalezas de los mayores de 55 para esa nueva etapa de retiro laboral.