El aumento de la esperanza de vida y la evolución de la tendencia demográfica en España invitan a pensar en el futuro y a anticiparse. Sobre todo, en un contexto en el que la sostenibilidad del sistema público de pensiones está en el centro del debate, en parte porque el relevo generacional y el envejecimiento de la población se han convertido en un importante reto financiero.Ante este escenario, cada vez son más las personas que buscan nuevas fórmulas para complementar la jubilación y garantizar el bienestar a largo plazo. En España, existe una fuerte mentalidad del ahorro y de mantener un "colchón financiero". Es decir, el perfil del ahorrador español sigue siendo conservador, priorizando la seguridad y la liquidez por delante de la rentabilidad.
Aunque a priori parezca la mejor opción, o la más segura, "la inflación acumulada de los últimos años ha demostrado que mantener el dinero inmovilizado supone una pérdida continuada de poder adquisitivo", apunta Joaquín Hidalgo, responsable de Ahorro y Pensiones de Nationale-Nederlanden. De hecho, la de los últimos ejercicios ha supuesto un deterioro del 20% del ahorro no invertido. A la inflación se le ha de sumar la fiscalidad y ello "obliga a obtener una rentabilidad superior para preservar el valor real del ahorro", explica Hidalgo.








