A estas alturas de mi vida, situada en la séptima década, no se tomarán ustedes a mal, eso es a modo de presunción ridícula, el hecho de que les cuente que hace unos días me concedieron en la Feria del Libro de València, junto a Martí Domínguez, estupendo escritor valenciano, un premio a la trayectoria. Se trataba de premiar a dos autores, uno del lugar y otro de fuera.Cincuenta años de trabajo literario, aunque hoy se lea poco, es algo que todavía algunas entidades reconocen y yo les estoy, se lo aseguro, muy agradecida.Considero, no obstante, que a mí nadie me debe nada por lo que he escrito. Al contrario. Yo les debo todo a mis lectores, por el mero hecho de leerme. De manera que no me canso de darles las gracias. Gracias, por tanto, si usted lee o ha leído algunas de mis novelas o cuentos y, por supuesto, también por leer ahora este artículo. Solovyova / Getty ImagesEn eso de que no se me debe nada, discrepo del siempre tan admirable Machado. Me refiero a Antonio, para algunos todavía el bueno, frente a su hermano Manuel. El bueno, pues, en su Retrato aseguró: “Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto escribo”.Agradecí, pues, muchísimo la distinción que fui a recoger a València, aunque no llegaron a dármela porque la lluvia lo impidió. La lluvia estaba anunciada desde días atrás, pero, al parecer, como el acto estaba previsto al aire libre, donde tenía lugar la feria y no había un sitio donde albergar a los entregadores de los galardones ni a los recibidores de estos, se suspendió.Por la mañana, Domínguez y yo fuimos avisados de que en fecha otoñal, por determinar, se nos haría entrega de los premios. Supongo que para entonces ya se habrá previsto un lugar resguardado.Los organizadores, muy amablemente, me habían alojado en un hotel llamado Ilunion­, nombre para mí hasta entonces desconocido por completo. Confieso mi ignorancia. Debía saberlo, ya que hay bastantes hoteles con este nombre por el territorio nacional y tienen que ver con la ONCE. Según puede leerse en su web, Ilunion Hoteles “es la división hotelera del Grupo Social ONCE, un modelo único en el mundo que busca fomentar un turismo sostenible, responsable, inclusivo y accesible”.Los anuncios con el eslogan “Donde dormir es despertar” se repartían por el ‘hall’ del hotelComo tenía muchas horas por delante y la lluvia arreciaba, me quedé en la habitación del hotel, hasta la hora de comer, tratando de descansar un rato, algo que no había podido hacer a mi llegada, la noche anterior. Dicen que quien avisa no es traidor. A mí, como al resto de huéspedes del citado hotel, se me había avisado de antemano. Unos carteles publicitarios anunciaban, mediante el eslogan “Donde dormir es despertar”, lo que ocurría en los hoteles Ilunion. Los anuncios se repartían de manera vistosa en grandes pantallas por el hall. Y, en efecto, me desperté infinitas veces haciendo caso a la realidad publicitaria que fotografié para compartirla y preguntar a amigos y conocidos qué les parecía. Casi todos coincidieron en que el creador de la frase en cuestión no se refería a la literalidad de esta, como yo me la había to­mado, ingenua de mí, sino al intríngulis filosófico de su ocurrencia transcendental: la brillante alusión a lo que supone ese despertar a un mundo mejor, responsable e inclusivo, como rezan otros lemas de la cadena­, por el hecho de dormir en una habitación de los Ilunion.Machado, al que ya he citado antes, escribió a propósito del asunto del dormir y el despertar unos versos apropiados que seguramente desconocía el autor del anuncio: “Hijo, para descansar / es necesario dormir / no pensar /no sentir / no soñar. / Madre, para descansar, / morir”.Vaya por delante que siento una enorme admiración por el trabajo de la ONCE con respecto a los invidentes. Ya saben ustedes que los partidarios de lo políticamente correcto, en algún momento, aconsejaron usar ese término en vez del de ciegos. Menos mal que en la Organización Nacional de Ciegos Españoles no cuajó pasarse a Organización Nacional de Invidentes, eso es, ONIE, que hubiera dado al traste con un acrónimo asentado desde tiempo atrás y popularísimo.Precisamente por el respeto que siento por la ONCE, les pediría mejores frases publicitarias para sus hoteles aunque en realidad quizá sean muy buenas: les he dedicado el artículo.