La primera película de María Martínez Bayona (Reus, 1989) no tiene nada de pequeña. La directora catalana presentó en el festival de Cannes The end of it (El final de todo), una distopía existencial rodada en inglés y protagonizada por Rebecca Hall, Gael García Bernal y Noomi Rapace. “Todavía me parece surrealista”, admite la cineasta a La Vanguardia desde la terraza de su hotel, a pocas horas de la premiere y la alfombra roja. “Fueron muchos años de escribir, insistir y sumar gente que creyera en el proyecto”.Formada en la Pompeu Fabra y afincada en Londres desde 2014, adonde se mudó tras conseguir una beca en la National Film and Television School, Bayona desembarca en Cannes Première con un filme de ciencia ficción que imagina un futuro donde los humanos pueden vivir durante siglos y donde morir se convierte, paradójicamente, en el último acto de libertad. “La película propone preguntas más que respuestas”, explica Bayona. “¿Qué pasa con la vida cuando la muerte deja de estar presente?. Morir da miedo, pero vivir para siempre también”.El filme, protagonizado por Rebecca Hall, es una distopía de un mundo donde morir es una opciónRebecca Hall interpreta a Claire, una artista de 250 años que, tras celebrar su cumpleaños, deja de encontrar sentido a seguir viva y decide morir. La noticia desconcierta a quienes la rodean, desde su marido (Gael García Bernal) y su hija (Noomi Rapace), hasta su asistente de IA interpretada interpretada por Beanie Feldstein, un robot con apariencia humana que parece ser el personaje más sensible de la película. “El robot es quien realmente le pregunta cómo está, qué siente”, señala la directora. “Y eso da miedo. Que terminemos delegando nuestras necesidades emocionales en una máquina significa que algo está fallando entre nosotros”.Fotograma de 'The end of it'La decisión de poner fin a su vida también reactiva algo en Claire. Después de siglos sin inspiración, transforma su propia muerte en una última obra de arte, una performance concebida para inmortalizarla justo en el instante en que decide desaparecer. “Hay algo inmortal en el arte, Claire quiere dejar una huella, pero esa necesidad también está llena de ego y de muchas cosas no resueltas”.La semilla de la historia apareció hace unos añosm durante la pandemia, después de que Martínez Bayona leyera un artículo que aseguraba que la primera persona que viviría 150 años ya había nacido. “Empecé a pensar cómo sería una sociedad en la que envejecer se convirtiera casi en una enfermedad tratable. Entonces aparecieron preguntas sobre el sentido de la vida, sobre el tiempo y sobre nuestra capacidad de evolucionar”. La BBC se unió al proyecto y cuando tuvo listo el guion se lanzó a un casting “que fue una aventura total”.Cuando el proyecto llegó a manos de Hall, la actriz mostró interés de inmediato y poco después tuvo una videollamada con la directora. “Entendió perfectamente el tono, Rebecca es una artista total. Ella es el corazón de la película”.Lejos de imaginar un universo futurista saturado de pantallas y tecnología, la directora construye un mundo muy orgánico. “Me interesaba imaginar un futuro más natural que tecnológico, quería un lugar donde el paisaje todavía tuviera presencia”. Los escenarios volcánicos de Tenerife, las rocas, el agua y el sonido del viento ocupan más espacio que cualquier interfaz digital.La película también incorpora elementos de terror corporal, un género que atraviesa parte del cine reciente con títulos como La sustancia , donde el cuerpo funciona como metáfora. “Es la herramienta de trabajo de Claire. Toda su obra artística pasó siempre por el cuerpo, así que este proceso de degradación física y de utilizar el cuerpo como símbolo final forma parte de su identidad como artista.La ambición visual de la película culmina en una escena final compleja, rodada bajo el agua con tanques y efectos visuales. Rebecca Hall entrenó durante semanas para poder filmarla. “Fue una campeona”, dice Martínez Bayona. “Prácticamente lo hizo todo ella”.Mientras atraviesa el vértigo de presentar su primera película en el festival de Cannes, que aún no tiene fecha de estreno en España, la directora ya empieza a pensar en lo próximo. “Hay varios proyectos sobre la mesa y uno de ellos es una nueva película en catalán”. La historia estará ambientada en los Pirineos y girará alrededor de un episodio histórico vinculado a la caza de brujas que ocurrió en la zona.