El grupo se llamaba “11pibe”. Según reconstruyó la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), allí distintos integrantes compartían coordenadas, fotografías de campos, videos y referencias sobre vuelos provenientes de Bolivia. Los mensajes funcionaban como una suerte de torre de control informal para organizar aterrizajes clandestinos en zonas rurales santafesinas. La investigación salió a la luz el 12 de mayo pasado, cuando personal del Centro de Operaciones Antidrogas detectó el descenso de una avioneta Cessna 210 Centurión en un camino rural de Villa Eloísa, en el sur de Santa Fe. La aeronave había ingresado desde Bolivia con matrícula adulterada y transportaba diez bultos con 300 paquetes de cocaína, por un peso total de 321 kilos y 221 gramos. Cerca de la pista improvisada había camionetas esperando el cargamento y bidones preparados para repostar combustible. Cuando los gendarmes intentaron identificar a los ocupantes comenzó una fuga violenta. Según la imputación fiscal, Santiago Emmanuel Borras escapó en una camioneta Fiat Strada y embistió al cabo Pablo Ezequiel Miranda, que sufrió fractura de base de cráneo y un sangrado frontoparietal. Mientras algunos sospechosos corrían hacia campos cercanos, otros incendiaron dos vehículos utilizados durante la maniobra para intentar borrar rastros.