Andrea Jiménez estrenó el jueves en el Teatre Lliure Contra Antígona, su nueva propuesta después del éxito de Casting Lear. En esta ocasión, la tragedia de Sófocles cuenta con un reparto profesional, pero para el coro la corifeo recluta en cada función a 14 espectadores voluntarios, que, a través de un auricular, reciben instrucciones más o menos precisas para que actúen e interactúen durante la función. El día del estreno todo fue como una seda. El coro cumplió a rajatabla las indicaciones que recibía por el pinganillo, de modo que la función se desarrolló siguiendo las pautas del clásico. Sin embargo, el día anterior, en el ensayo general con público, una miembro del coro se extralimitó en su interpretación y acabó reventando la función. Parece ser que esta voluntaria era la hermana de Jiménez, y al respecto circulan dos versiones. La primera, que la directora no sabía nada, y la segunda, más plausible, que fue la propia directora quien quiso llevar al límite la propuesta, para prevenir a los intérpretes de lo que podría pasar entre tanto espontáneo en las funciones sucesivas.
El coro revienta la función, por La Mirilla
Andrea Jiménez estrenó el jueves en el Teatre Lliure Contra Antígona, su nueva propuesta después del éxito de Casting Lear. En esta ocasión, la tragedia de Sófocles cuenta con un reparto profesional, pero para el coro la corifeo recluta en cada función a 14 espectadores...












