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China completó hace casi dos años el proceso de plantación en el borde sur del desierto de Taklamakán y selló un cinturón verde de 3.046 kilómetros cuya creación tomó 46 años. La obra marcó uno de los hitos más visibles del Programa de Protección de los Tres Cinturones del Norte, iniciado en 1978 para combatir la desertificación.

El proyecto se extenderá hasta 2050, pero la finalización del cinturón verde representó un importante punto de inflexión en la estrategia ambiental china. Nuevas investigaciones sugieren que la magnitud de la infraestructura ya modifica los patrones climáticos en el interior del país.

Un estudio, publicado en ScienceDirect, analizó estos cambios masivos en la vegetación entre 2001 y 2020. Científicos de la Universidad de Tianjin, la Universidad Agrícola de China y la Universidad de Utrecht midieron su impacto directo en la distribución del agua.

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