Aparentemente todo camino corto lleva al infierno. No obstante, lejos del juicio apresurado, los casos requieren más memoria y análisis detallado, pues no hay respuestas simples. Justamente son las demandas sociales las que dieron lugar al surgimiento de cambios en las modalidades educativas y de titulación. Pero hay cosas que no debemos olvidar. A inicios de los 2000, la Universidad Cooperativa de Colombia de Ecuador fue acusada de entregar sin rigurosidad títulos a varios personajes políticos. Luego, una acción terminó con el cierre de varias universidades de “garaje”. En esa misma línea apareció el caso de Pedro Delgado, primo de un expresidente, que puso en evidencia lo turbio de la acreditación de títulos. Y los casos siguen, como la tesis de un exvicepresidente.En contextos más recientes, profesionales ecuatorianos fueron sorprendidos en actos de deshonestidad en una evaluación en Argentina. En estos días once estudiantes están en peligro de expulsión por intentos de copia. Y los casos no paran; basta poner el dedo en la llaga y continuará saliendo pus. Son tiempos tristes para la educación superior y sus comunidades.Además de esos casos notorios, en el internet se encuentran anuncios sobre servicios de publicaciones rápidas de artículos científicos de indexación variada, o que desarrollan trabajos para titulación, tareas, diseño de maquetas y otras labores que están a una billetera de distancia, para quienes no quieren hacer mucho esfuerzo. ¿Qué hacen las entidades reguladoras?En las últimas horas, las redes sociales se llenaron de memes y perspectivas graciosas al identificar que dos personajes públicos obtuvieron títulos universitarios en corto tiempo. Sin embargo, las llamadas “modalidades profesionalizantes” son mecanismos legítimos que tienen todos los países para otorgar certificaciones profesionales a personas que demuestran habilidades, y les solicito verifiquen la información. Varias universidades convalidan experiencia y reducen el tiempo de graduación. Tampoco es una práctica exclusiva de Ecuador. En diversos países existen mecanismos por los que, sin cursar una carrera en modalidad presencial y tradicional, se pueden acortar los tiempos, validar habilidades y obtener diferentes certificaciones.Entonces, ¿en qué reside el problema? En la doble moral social: la gente ama el camino corto y utiliza la información para dañar a otros. De todas formas, la obtención de un título universitario en este país no es garantía de nada. Solo miremos las universidades: no necesariamente las personas más capacitadas y con más méritos ocupan cargos de dirección. ¿Qué hacen las entidades reguladoras?Si bien las universidades le adeudan mucho al país, también la sociedad peca de una doble moral donde los juicios se acomodan según conveniencias. Y así se degradan las opciones basadas en el mérito; se desmoraliza a quienes obtuvieron de forma correcta sus títulos. De ahí que es hora de auditar a las universidades y hacer un examen de conciencia de los comportamientos que están llevándonos a la destrucción social. Es hora de bajarle el tono a la confrontación desalmada y de abrir las puertas a la reflexión sobre la realidad que rodea a las universidades ecuatorianas. (O)
Judith Pinos Montenegro: Los títulos y la moral | Columnistas | Opinión
Si bien las universidades le adeudan mucho al país, también la sociedad peca de una doble moral... según conveniencias.














