Los esfuerzos estériles conducen a la melancolía y la historia, aunque rime, como dijo Mark Twain, no es una ciencia exacta, sino un arte de aproximación. Uno de los argumentos de Ferraz para distanciarse –cosa imposible– de la debacle del PSOE en las elecciones meridionales del pasado domingo sostiene que, pese al hundimiento de María Jesús Montero –28 diputados, dos menos–, perforando incluso el suelo electoral de Juan Espadas, la inevitable guerra de las elecciones generales (que podrían coincidir con las municipales de mayo del próximo año) no tiene necesariamente que ser una catástrofe para los socialistas: “Sánchez es muchísimo mejor candidato que Montero en Andalucía”.Habrá quien así lo crea. Y está en su derecho a practicar el arte de la ensoñación. Pero si el 17-M deja una enseñanza, además de que la vía andaluza de Moreno –una vez perdida la mayoría absoluta del PP andaluz– no desemboca en la Moncloa, es que el adelanto electoral que en el 2023 permitió a Sánchez armar una mayoría de urgencia con los nacionalistas catalanes y vascos no podrá replicarse si las tendencias que se han puesto de manifiesto en Andalucía persisten.El escenario que dibujan los comicios meridionales supone un retroceso para los anhelos de Feijóo, que deseaba que Extremadura, Aragón, Castilla-León y el Sur de España fuesen el preludio de un triunfo estatal (sin Vox). Pero, al mismo tiempo, siembran de minas-racimo el campo de la gran batalla de las generales.Sánchez durante un acto de campaña en CórdobaSalas / EFELos socialistas andaluces han cosechado el peor resultado de su historia en su antiguo feudo territorial, cuya significación política es absoluta. Andalucía designa 61 diputados en el Congreso y 32 miembros del Senado. Un número colosal que condiciona por completo el rumbo de la política española.Sánchez logró en las últimas legislativas 21 parlamentarios –cuatro menos que el PP, cuyo pinchazo en el Sur impidió que Feijóo llegase a la Moncloa– y once senadores, la mitad que Génova. Andalucía votó entonces a las derechas, pero el PSOE aguantó lo suficiente para facilitar la breve aritmética de la investidura.El 17-M indica ahora que esta situación fue coyuntural. Aquellas generales fueron planteadas desde Moncloa como un plebiscito en contra de Vox. La estrategia permitió a los socialistas mejorar los resultados que un año antes, en las autonómicas del 2022, obtuvieron en Andalucía. Cosa que ya no es segura.Feijóo saluda a Moreno Bonilla a su llegada a la sede del PPDiego Puerta / PP/ EFEMoreno ha perdido la única mayoría absoluta que atesoraba Génova. El PP andaluz regresa a una dependencia similar a la primera legislatura del presidente de la Junta. Pero los socialistas, a tenor de los datos del 17-M, no recuperan esos votos.El ascenso de Adelante Andalucía, una minoría de la izquierda meridional similar a la CUP, con ocho escaños (seis más), combinado con el estancamiento de IU (y lo que queda de Podemos) y el retroceso del PSOE indican que el sanchismo tiene un territorio más estrecho en Andalucía que hace tres años.El espacio natural de los socialistas se ha reducido por su derecha –en favor del PP, aunque esta vez haya sido insuficiente para garantizarle su hegemonía– y, sobre todo, por su siniestra, en beneficio de una minoría (los troskistas verde carruaje de José Ignacio García) muy crítica con el sanchismo.García, de Adelante Andalucía, durante una entrevista con EFE José Manuel Vidal / EFEAdelante Andalucía ha sido el elemento disruptivo del 17-M. Le ha quitado cinco escaños al PP –el sexto fue para Vox– y también votantes al PSOE. Progresistas que no comparten la fidelidad sanchista de muchos dirigentes socialistas.Las líneas de agua de la nave del PSOE en Andalucía, esenciales para mantener el statu quo en la Moncloa–, son ya dos, en lugar de una, lo que inevitablemente perjudica el sistema de resistencia diseñado por el presidente del Gobierno.Andalucía es hostil al sanchismo. Unos días antes de las votaciones en el Sur, las encuestas desvelaban que el 53% de los electores tenían una opinión mala –o muy mala– del Ejecutivo. Un dato muy relevante que auguraba la huida de los votantes de izquierda de la candidatura de la exvicepresidenta Montero.¿Cambiará este rechazo social con Sánchez como candidato a la reelección? Es posible, pero desde luego sin garantías suficientes –si se mantiene en el tiempo el escenario de las andaluzas– de que el líder socialista escape de sí mismo.El voto progresista en Andalucía ya no se concentra entre los socialistas y la confluencia IU/Sumar/Podemos. Estas dos bolsas de electores, en apariencia diferentes, terminaban siendo siempre una sola en términos parlamentarios.El 17-M alumbra una jerarquía diferente. Los socialistas se desangran sin remedio, el soberanismo de Adelante emerge (como consecuencia directa) y la galaxia que orbita alrededor del PCE pasa a ser menor e irrelevante, aunque mantenga sus escaños en Andalucía debido al ascenso de la participación.Los votantes de izquierdas –y esto es una pésima noticia para el PP– se han despertado este 17-M, pero no para rescatar al PSOE de Sánchez, sino en favor de una candidatura alternativa y más joven. El PSOE ya es únicamente el PSC.Basta descender a los datos electorales por distritos para descubrir que el avance de los troskistas verde carruaje no es casual ni se limita a unas plazas electorales muy concretas. Supone una amenaza directa para los alcaldes y ediles del PSOE que en mayo del 2027 se juegan los restos del inmenso poder municipal que los socialistas tuvieron una vez en Andalucía.Adelante presentará una candidatura propia al Congreso de los Diputados. Los anticapitalistas meridionales, como los independentistas vascos y catalanes, aspiran a condicionar el rumbo de la política española. Y eso, para Sánchez, que debe reunir a todo el voto progresista, puede no ser una suma, sino una resta.
Andalucía estrecha el margen de resistencia de Sánchez, por Carlos Mármol
Los esfuerzos estériles conducen a la melancolía y la historia, aunque rime, como dijo Mark Twain, no es una ciencia exacta, sino un arte de aproximación. Uno de los argumentos de Ferraz para distanciarse –cosa imposible– de la debacle del PSOE en las elecciones meridionales del...










