IntemperieLa sangr�a auton�mica y local mina las bases del PSOE para seguir siendo un partido de GobiernoPedro S�nchez y Mar�a Jes�s Montero, durante el mitin de cierre de campa�a del PSOE en Sevilla, el pasado viernes.MUNDOActualizado Jueves,

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00:08Audio generado con IAPocos minutos despu�s de confirmarse la amargu�sima victoria de Juanma Moreno y el peor resultado hist�rico en esca�os del PSOE andaluz, Miriam Andr�s, alcaldesa socialista de Palencia, escribi� en X:� Lo nuestro, otra m�s. No llegamos ni al 23% ... Nos quedaremos sin poder territorial, el cercano, el que pisa tierra y mira a los ojos...�. Corrupci�n aparte, y es mucho dejar aparte en una legislatura en estado vegetativo, el hundimiento socialista el 17-M no puede desligarse del retroceso generalizado de un partido que se desangra desde el ciclo abierto en las elecciones andaluzas de 2022 -cuando perdi� la Junta despu�s de cuatro d�cadas de aplastante hegemon�a- y en las auton�micas y municipales de 2023. Podr�a argumentarse que Pedro S�nchez ha antepuesto el control del partido al del poder regional y local. Pero ser�a quedarnos en la superficie de un problema que carcome el suelo electoral del PSOE: la p�rdida de m�sculo org�nico, el coste de la alianza estrat�gica con los independentistas, la ausencia de respuestas ante la eclosi�n de una izquierda �soberanista� (Adelante Andaluc�a, BNG, Chunta...), la incapacidad para generar liderazgos auton�micos -tal como admiti� el presidente tras el batacazo en Galicia en 2024- y una divisi�n interna que, en el caso andaluz, se junta con un desgaste sostenido en las urbes m�s pobladas y en agrociudades como �cija, Carmona, Puente Genil, Cabra, Pozoblanco, And�jar o El Ejido. De hecho, las dos localidades m�s grandes en las que el PSOE gan� el domingo son Puerto Real (42.000 habitantes) y La Rinconada (40.000). Es el reflejo de la desconexi�n de las clases medias urbanas con el PSOE, una tendencia extrapolable ya a diez provincias en las que este partido ni siquiera es la segunda fuerza: �lava, Almer�a, La Coru�a, Cantabria, Guip�zcoa, Lugo, Madrid, Orense, Pontevedra y Vizcaya.Los descalabros de Mar�a Jes�s Montero y de Pilar Alegr�a, en contraste con el digno bagaje de Carlos Mart�nez en Castilla y Le�n, desnudan una estructura federal que se ha quedado con menos plumas que el gallo de Mor�n. El territorio importa porque la provincia es la unidad b�sica electoral, s�. Pero tambi�n porque es el elemento pol�tico que a un partido con vocaci�n de Gobierno le permite anclar un proyecto de pa�s. La resistencia del PSOE despu�s del 15-M y su capacidad para eludir el declive de la socialdemocracia europea no habr�an sido posibles sin su base territorial. Conservar este arraigo no s�lo es importante para los socialistas, sino para el inter�s general. Si el PSOE deja de ser alternativa, un pilar del sistema corre el riesgo de irse por el desag�e.