El contraste entre la percepción que la dirección del PSOE y algunos de sus principales barones tienen del fiasco de las andaluzas es elocuente. La ejecutiva federal no ha cuestionado la estrategia de Pedro Sánchez de promover a ministros como secretarios generales, y por extensión como candidatos autonómicos, pese al fracaso de María Jesús Montero, mientras dirigentes como Emiliano García-Page, Adrián Barbón y Carlos Martínez han asegurado que el partido tiene que “reconectar con la sociedad” y reflexionar sobre las causas de que la izquierda alternativa haya crecido a costa de los socialistas como ya sucedió en Extremadura y Aragón.Nadie del medio centenar de integrantes de la cúpula socialista ha puesto en duda siquiera lo que fuera de Ferraz discuten algunos dirigentes socialistas: por qué la exvicepresidenta no salió antes del Gobierno para centrarse en una comunidad de la relevancia de Andalucía. En febrero, cuando Pilar Alegría igualó la peor marca de los socialistas en Aragón, la portavoz de la dirección federal, Montse Mínguez, afirmó que a la exportavoz del Gobierno y exministra de Educación le “había faltado tiempo”. Jorge Azcón precipitó los comicios algo más de un año, pero las andaluzas apenas se han adelantado un mes sobre lo previsto. A puerta cerrada, en el día después de las andaluzas, Pedro Sánchez ha defendido en la reunión la apuesta por los ministros y se ha mostrado confiado en que los pactos autonómicos de PP y Vox contribuirán a “consolidar” liderazgos territoriales recientes como el de Montero. La tesis de su discurso en la reunión de casi dos horas en Ferraz es, según distintas fuentes presentes, que las coaliciones de los barones populares con la ultraderecha (que ha impuesto la “prioridad nacional” ya en Extremadura y Aragón) fortalecerán a los secretarios generales socialistas como alternativas de gobierno. La dirección socialista ha descargado a su vez la responsabilidad de la elección de los secretarios generales y candidatos en las bases del PSOE. “Los candidatos los elige la militancia, respetamos los procesos internos. La militancia no se equivoca nunca, elige a sus candidatos y hay cierre de filas con Montero”, ha apostillado Mínguez en una comparecencia en la que ha defendido que “Montero ha demostrado una capacidad de trabajo increíble y ha hecho un esfuerzo en cumplir con sus tareas”. Ferraz ha optado por tratar de pasar página cuanto antes del desastre de los socialistas en Andalucía, donde han establecido una nueva marca negativa de 28 escaños, dos menos que en 2022, que supone la cuarta derrota consecutiva tras las elecciones de Extremadura, Aragón y Castilla y León. El presidente cree además que el rechazo a esos pactos les permitirá movilizar al electorado progresista el año que viene, como ya sucedió en 2023 cuando el PSOE logró un millón más de votos en las legislativas. Sánchez ha destacado que el bloque de la izquierda ha crecido cuatro escaños en detrimento del de la derecha, pese a que esa subida haya sido capitalizada por Adelante Andalucía, que ha cuadruplicado sus escaños pasando de dos a ocho diputados porque su papeleta funcionó como “un voto refugio”, según Mínguez, debido a que se daba por hecho que el PP continuaría gobernando. La opinión en Ferraz es que ese voto lo aglutinaría cuando toque votar a los representantes a las Cortes. “Hay un votante recuperable en municipales y generales”, han incidido fuentes de la ejecutiva.Aunque Sánchez no ha asegurado de forma expresa que los electores “volverán en las generales”, como dijo tras la debacle de diciembre en Extremadura, la sensación compartida en la ejecutiva es que el resultado de las andaluzas no es equiparable con el de unas elecciones generales. Moreno ha sacado 19 puntos a Montero, pero en las legislativas 2023 esa distancia fue de solo tres puntos en Andalucía favorable a Alberto Núñez Feijóo. “No es extrapolable con el resultado de las elecciones generales”, ha zanjado Mínguez.La reacción de la ejecutiva federal difiere con la que pesos pesados como los presidentes de Castilla-La Mancha y Asturias han recibido el hundimiento del partido en Andalucía. García-Page piensa que Sánchez no está prestando la atención debida a los mensajes que los ciudadanos están transmitiendo al PSOE en la sucesión de derrotas electorales del último semestre y que atribuye al malestar por los pactos con Junts.El barón socialista ha aseverado que “desde que en 2023 se formó Gobierno al precio de pactar con la extrema derecha independentista -en referencia al partido de Carles Puigdemont-, los ciudadanos están hablando elección tras elección y están mandando un mensaje muy nítido”. “Cuando el destinatario al que va dirigido no lo quiere entender o mira para otro lado, los ciudadanos dan el mismo mensaje y más alto cada vez”, ha enfatizado en una alusión implícita al presidente del Gobierno.Page también se ha detenido en el éxito de Adelante Andalucía, que ha vinculado con los de la Chunta y Unidas por Extremadura. “El planteamiento de izquierdas que está creciendo en muchos rincones de España está pegado al terreno y ataca de raíz el pacto con la extrema derecha independentista catalana. Defienden la igualdad y están en contra no solo de la independencia, sino de los beneficios y privilegios fiscales. De manera que son pequeñas lecciones dentro de una lección más importante”.Barbón, que ha considerado que el PSOE debe hacer un “análisis crítico” de las andaluzas para volver a “reconectar con la ciudadanía”, ha resaltado además el resultado de Adelante Andalucía y como García-Page lo ha asociado a los que ya obtuvieron la Chunta y Unidas por Extremadura: “Los proyectos políticos que son capaces de hacer un discurso de identidad, de orgullo de identidad, de reivindicación de la propia identidad tienen buenos resultados”.El secretario general de Castilla y León, Carlos Martínez, ha pedido por su parte una “reflexión autocrítica” a su partido. “El PSOE tiene que hacer una reflexión importante. El problema no es haber perdido en Andalucía, es la desconexión que tenemos con la sociedad. Y ahí tenemos que hacer una reflexión autocrítica en el ámbito interno”, ha observado en Villablino (León). El exalcalde de Soria perdió en los comicios de Castilla y León de marzo aunque ganó dos escaños, cortando la racha negativa de Extremadura -diez escaños menos, tocando fondo con la peor marca en la región- y Aragón, donde se perdieron cinco escaños y se igualó el peor registro del partido. Una de sus señas de identidad es su autonomía de Ferraz: en ningún proceso de primarias apoyó a Sánchez.Con la mirada puesta en el ciclo electoral del próximo año con municipales, autonómicas y generales, la dirección del PSOE se ha afanado en tratar de pasar página y traspasar toda la presión a Feijóo. “No entendemos la euforia del PP, que es el que más escaños pierde, y pierde el gran objetivo de mantener la mayoría absoluta... El PP ha fracasado. En cada cita electoral se repite un patrón: allá donde dependían de Vox, dependen más. Y donde no los necesitaban, como Andalucía, ahora los necesitan”, ha remarcado el PSOE a través de su portavoz. Un mensaje que Sánchez había trasladado previamente a su dirección.