Actualizado Viernes,

mayo

00:03Un amanecer escuchando el ruido del mar, un paseo por la playa en el que el cielo cambia de color a capricho, un desayuno viendo a los primeros surfistas subirse a la tabla, un men� del d�a en el que no falta el cocido monta��s —las legumbres tambi�n son para el buen tiempo—, siestas eternas en las que se escucha el silencio, un hojaldre que se grabar� en la memoria... Cantabria siempre brilla, incluso cuando llueve. Destino de moda donde los haya, hay �pocas del a�o en las que se puede disfrutar de esta tierra a otro ritmo, sin aglomeraciones, sin excesos, en calma. Desde Pech�n, donde dormimos en la casa m�s bonita del entorno, hacemos una ruta para disfrutar de un fin de semana largo en el que no falta la buena gastronom�a, clases de surf, rutas de senderismo, pueblos de postal y helados para dar la bienvenida al buen tiempo.Pech�n. Pegando a Asturias, entre la R�a de Tina Mayor (desembocadura del r�o Deva) y la R�a de Tina Menor (del r�o Nansa), se encuentra este peque�o pueblo que esconde muchas y gratas sorpresas. Las cuidadas fachadas de las casas, las flores que las adornan, la Parroquia de San Sebasti�n pintan el paseo. Si apetece un aperitivo, la parada est� en el Bar Tano o en Casa Ceto, de raciones y tapeo rico, adem�s de tienda para llevarse productos de la zona. Nos dirigimos hacia el mirador de Tina Minor, con unas vistas carne de Instagram. Las playas de Las Arenas, Aramal y Amio son algunas de las m�s bonitas de la zona. Cualquiera de ellas es una magn�fica opci�n para darse el primer ba�o del a�o.Alojamiento. En Pech�n tambi�n se encuentra la nueva casa de Wishome, El Acantilado, un lugar m�gico entre el mar y la monta�a, que cuenta con una infinity pool de ensue�o. Esta empresa de alojamientos de lujo, que se ha convertido en todo un referente del sector, sigue apostando por los detalles para marcar la diferencia. Con seis habitaciones (todas con ba�o), una terraza donde desayunar cuando a�n el sol no pica y cenar cuando el sol se esconde y unas hamacas que invitan a tumbarse sin contemplaciones, es sin duda el lugar perfecto para desconectar del mundo. La decoraci�n, en la l�nea de sus otras propiedades, es acogedora y coqueta. Los servicios que ofrecen son los de un cinco estrellas. A primera hora preparan estupendos desayunos en los que no faltan las tortillas de patata, las tablas de quesos y embutidos, frutas de temporada, los yogures de La Ermita y champ�n. Tambi�n se pueden encargar cenas informales a base de empanadas, anchoas del Cant�brico y ensaladas y, por supuesto, preparan —m�s recomendables para la comida— el t�pico cocido monta��s.. Para completar la experiencia, ofrecen servicio de masajes.San Vicente de la Barquera.SHUTTERSTOCKGastronom�a. Comer bien y a un precio razonable en Cantabria es relativamente sencillo. Comenzamos en Ruente, donde Paco y Mari se han ganado la fama con el men� de 30 euros que preparan en su restaurante Monte AA. Raciones generosas, recetas tradicionales en esta casa de comidas que siempre est� a tope. Si la hora de comer nos pilla en Cabez�n de la Sal, se puede reservar en La Abacer�a de la Sal, un comedor de cocina tradicional que es una apuesta segura. Pruebe sus tomates y croquetas. La parte dulce en este pueblo tiene un nombre: Las hijas de Pedro, confiter�a famosa por su hojaldre. Elaboran todo artesanalmente en su obrador, desde las polkas hasta las palmeritas. Su tarta de hojaldre es el hit de la casa. Volvemos a lo salado. El mirador de Trasv�a, a pocos minutos de Comillas, ofrece comida tradicional, con las alb�ndigas, los pimientos rellenos y su pastel de queso como imprescindibles. En La Ostrer�a, en San Vicente de la Barquera, brillan los productos del mar, ya sean en versi�n croquetas de erizo o los mejillones en salsa thai. Los helados de Regma no pueden faltar en el paseo por esta localidad marinera.Oyambre. Es una de las playas m�s incre�bles de Cantabria y adem�s tiene su historia. All� aterriz� el 14 de junio de 1929 el primer vuelo transatl�ntico. El millonario franc�s Armand Lotti, que se dirig�a a Par�s, tuvo que aterrizar de emergencia en la arena. Los bosques, las dunas y los surfistas arropan el id�lico paisaje. Muy recomendable contratar clases en Oyambre Surf, donde Jaq o Sole har�n que no te quieras bajar de la tabla. A los que prefieran la vida contemplativa, siempre les esperar� el chiringuito El p�jaro amarillo, donde tienen buenas raciones y un ajustado men� del d�a. Los camareros son muy amables.Rutas. Desde Pech�n parten distintas rutas de senderismo para empacharse de acantilados. Para un paseo al atardecer se puede ir a San Vicente de la Barquera, que conserva joyas como el Castillo del Rey y el Palacio del Corro. Pi�rdase sin rumbo por sus callejuelas para empaparse de la esencia de esta villa llena de historia que ha vivido siempre mirando al mar.Puedes seguir a El Mundo Viajes en Facebook, X e Instagram y suscribirte a nuestra newsletter aqu�