Si S�nchez no convoca elecciones, Feij�o debe exigirle un debate sobre el Estado de la Naci�n.El dur�simo auto de imputaci�n penal de Zapatero ha abierto una grieta entre el Gobierno y sus aliados que ser� muy dif�cil volver a coser. Entre otras cosas porque quien se encargaba de recomponer los puentes entre los autodenominados progresistas cada vez que se produc�a un distanciamiento era el propio expresidente del Gobierno y asesor a�lico de S�nchez. Fue quien sucedi� a Santos Cerd�n -ahora en prisi�n preventiva- en la intermediaci�n con el pr�fugo Puigdemont una vez que fue imputado el pasado junio tambi�n por corrupci�n. Zapatero era el pegamento de la mayor�a de la investidura, entre el PSOE y los separatistas. Una labor que todos pensaban que hac�a por afinidad ideol�gica, pero que seg�n la investigaci�n judicial respond�a a un mero inter�s mercantilista. El Gobierno de coalici�n deb�a durar para que �l pudiese seguir haciendo negocios, presuntamente.Le�do el auto, las vendas han empezado a caer entre los socios de S�nchez, empezando por Rufi�n, tan presto al tuit f�cil como a la indignaci�n impostada. M�s all� de los ejercicios de contorsionismo para marcar distancias con Zapatero, el terremoto provocado por su fundada imputaci�n por parte del juez Jos� Luis Calama de la Audiencia Nacional en la izquierda es de tal calado que algunos avistan ya el final de la legislatura. Contaba Javier Ayuso ayer en estas mismas p�ginas que, ante las peticiones de presentar una moci�n de censura a S�nchez, Feij�o ha preferido activar el comp�s de espera en las filas del PP hasta ver si de una vez los que se dicen indignados por el hedor de la corrupci�n entorno a Moncloa hacen caer al Gobierno. No suceder� tal cosa ni siquiera en el caso improbable de que Zapatero enfile la senda hacia Soto del Real cuando acabe su declaraci�n ante el juez, prevista para el pr�ximo 2 de junio. Los separatistas no van a romper con un presidente m�s d�bil que nunca, por tanto m�s proclive a realizar toda clase de concesiones para sobrevivir a cualquier precio hasta 2027. Menos a�n Sumar, cuyos ministros arrancan las hojas del calendario con p�nico a encontrarse una citaci�n judicial en el env�s. Tampoco S�nchez convocar� elecciones anticipadas, ya que ser�a tanto como aceptar el final de su escapada cuando todav�a est�n por llegar las sentencias de los juicios en los que se investiga a �balos, a su mujer, a su hermano, y la financiaci�n del PSOE. Pero Espa�a no merece tener que soportar por m�s tiempo el deterioro continuado de las instituciones, la degradaci�n de la vida p�blica y la desatenci�n de los problemas reales de los espa�oles, que pasan a un segundo plano frente al objetivo prioritario del Ejecutivo de PSOE y Sumar de seguir en la poltrona para que no llegue al poder la oposici�n. Y por eso Feij�o debe hallar, al margen de los cara a cara de cada semana en el Congreso, en los que el presidente ha demostrado saber fajarse de sus invectivas, la forma de obligar a S�nchez a responder sin evasivas en las Cortes sobre su relaci�n con Zapatero y la influencia que �ste ten�a en su Gobierno. Aqu� emerge la alternativa del Debate sobre el Estado de la Naci�n, que por ley debe solicitar el presidente al Congreso pero lleva sin celebrarse desde el a�o 2022. A diferencia de una moci�n de censura, de la que el S�nchez podr�a salir reforzado con el previsible rechazo a un candidato alternativo, este formato de debate dejar�a patente el rechazo de la mayor�a parlamentaria al Gabinete actual de PSOE y Sumar. Incluso, servir�a para revertir medidas tan nocivas como es la nefasta Ley de Vivienda gracias a los votos de los partidos que la rechazan, y para que el impasse hasta las elecciones de 2027 no sea s�lo una letan�a insorportable de esc�ndalos del sanchismo.
Espa�a no merece soportarlo m�s
El dur�simo auto de imputaci�n penal de Zapatero ha abierto una grieta entre el Gobierno y sus aliados que ser� muy dif�cil volver a coser. Entre otras cosas porque quien se...













