A simple vistaLlegar media hora tarde por norma a una cita no solo es una falta de respeto, sino una variante supremacista del ego�smo, la prueba de que estamos ante un narcisista incorregiblePerico Delgado, en una etapa del Tour de 1989.Actualizado Jueves,

mayo

00:08Audio generado con IAQuiero a mis amigos, pero quiero much�simo menos a esos que siempre llegan media hora tarde; a esos que -justo cinco minutos antes de la cita- te dicen �oye, t�o, perdona, que salgo ahora mismo de casa, no os vay�is�; a esos a quienes ya nadie cree cuando justifican su insufrible demora alegando que hay atasco, invent�ndose que hay una manada de elefantes cortando la M-30, excus�ndose con que se han encontrado a Beyonc� en el Hiper Usera o pretextando que si llegan tarde -si esta vez han llegado tarde, si en esta ocasi�n se han retrasado, si han hecho esperar a seis personas durante una eternidad-, no es por culpa de ellos, sino por el traicionero cambio de hora de hace m�s de un mes.Y as� siempre.Se puede llegar tarde alguna vez y esto es algo que nos pasa a cualquiera. No se puede llegar todas las pu�eteras veces y esperar no ser el m�s odiado.De tal manera que llevo 25 a�os tratando de hacer pedagog�a de la c�vica puntualidad con Fulano o con Mengano, pero nada de nada: es como si echaras de comer relojes a los gorrinos. Les explico que llegar media hora tarde por norma a una cita no solo es una falta de respeto, sino una variante supremacista del ego�smo, la prueba del nueve de que estamos ante un narcisista incorregible. Como si el tiempo de los dem�s no valiera exactamente lo mismo que el suyo, como si a nuestra edad uno no supiera lo que tarda en pasar el autob�s un domingo o lo que (m�s o menos) se invierte en ir desde el punto A al punto B en esta ciudad.El mundo se divide entre los que llegamos 15 minutos antes y los que llegan media hora despu�s. As� que, entre unos y otros, te puedes perder la segunda parte de un Osasuna-Atl�tico de Madrid, total para nada.Luego llegan, te dan una palmada en el hombro como si fueras una mascota porque te ven el careto, les afeas la espera y te dicen: �M�s vale tarde que nunca, hombre�. Y t� te muerdes la lengua para no liarla: m�s vale tarde que nunca, no. M�s vale nunca que tarde, macho. Porque, a ver, si cada vez que quedamos te vamos a tener que estar esperando dos d�as, ya me dir�s el panorama.Solo recuerdo una vez en que llegar tarde me pareci� genial. Ocurri� el 1 de julio de 1989, en la primera etapa del Tour de Francia. Eran las 17.15 horas y en dos minutos ten�a que salir Perico Delgado en la contrarreloj. Pero llegaron las 17.17 y el ciclista no estaba. Al igual que con mis amigos, de Perico se dijo de todo. 1) Que lleg� tarde porque estaba tomando caf� con dos chicas. 2) Que fue porque hab�a sido detenido por la Polic�a. 3) �Se dijo hasta que me hab�a abducido una nave espacial�. Lo cierto es que se despist�: �Sab�a mi hora y llevaba reloj, pero era un reloj de propaganda que nos hab�an dado los del banco. En vez de manecillas normales ten�a dos bes grandes, as� que no era muy claro�.Estar�a bien que mis amigos tardones hicieran lo que despu�s hizo Perico, quien solo lleg� tarde dos minutos y 40 segundos, pero al menos dijo en voz alta lo que todos pensamos de �l aquel d�a: �Me llam� idiota, imb�cil, gilipollas 150.000 veces�.