Cuando un niño lee con esfuerzo, se pierde en el renglón, se desorganiza al escribir, confunde derecha e izquierda o evita actividades motrices, muchas familias reciben explicaciones parciales: “es despistado”, “le falta madurez”, “no se concentra” o “necesita practicar más”. En algunos casos, esas explicaciones tienen parte de verdad. En otros, conviene mirar más a fondo.La lateralidad cruzada es una forma de organización lateral en la que las dominancias de mano, ojo, oído o pie no se sitúan de manera homogénea en el mismo lado del cuerpo. Por ejemplo, un niño puede escribir con la mano derecha, pero utilizar preferentemente el ojo izquierdo para fijar o apuntar. Esta situación, por sí sola, no implica necesariamente un problema. Muchas personas con lateralidad cruzada funcionan con normalidad. Sin embargo, cuando aparece junto a dificultades persistentes de aprendizaje, coordinación u orientación, merece una valoración especializada.Centro Llorens es un centro especializado en lateralidad cruzada con más de 10 años de experiencia clínica. Desde Barcelona, trabaja con niños, adolescentes y adultos con dificultades relacionadas con la lateralidad, la coordinación, la orientación espacial, la escritura, la lectura o la fatiga escolar. Además de la atención presencial, también ofrece orientación y seguimiento online cuando las características del caso lo permiten.El director del centro, Luis Elías Llorens, señala: “En el Centro Llorens trabajamos la lateralidad desde una mirada prudente y global. Una lateralidad cruzada puede no generar ninguna dificultad, pero cuando se asocia a bloqueos, cansancio, desorganización o problemas persistentes de aprendizaje, conviene evaluarla con criterio profesional. Nuestro objetivo es comprender el funcionamiento de cada persona y acompañarla según sus necesidades reales”.En el Centro Llorens trabajamos la lateralidad desde una mirada prudente y globalLuis Elías Llorens, director del Centro LlorensLa experiencia clínica del Centro Llorens muestra que la lateralidad puede tener relevancia cuando un niño necesita mucho esfuerzo para tareas que deberían estar más automatizadas, como copiar de la pizarra, distinguir derecha e izquierda, escribir con fluidez o evitar inversiones frecuentes de letras como b/d.Uno de los errores más frecuentes es reducir la lateralidad a la mano con la que se escribe. La evaluación debe ir más allá: observar dominancia manual, visual, auditiva y podal; esquema corporal; coordinación; orientación espacial y temporal; lectura; escritura; fatiga; historia evolutiva; contexto emocional y rendimiento escolar. Así puede entenderse si existe interferencia funcional o si se trata de una variante sin impacto significativo.La lateralidad cruzada sigue siendo una dificultad poco conocida por muchas familias y que conviene valorar cuando aparece junto a problemas persistentes de aprendizaje, coordinación u orientación. Detectarla no significa asumir que sea la causa única del problema, sino abrir una vía de comprensión para orientar mejor la intervención.En un contexto en el que muchas familias buscan respuestas ante dificultades escolares y motrices que no terminan de encajar, la especialización resulta clave. Centro Llorens defiende una mirada prudente, global y personalizada: observar antes de etiquetar, comprender antes de intervenir y acompañar cada caso según sus necesidades reales.
Lateralidad cruzada: una dificultad poco conocida que conviene valorar cuando interfiere en el aprendizaje
La experiencia clínica del Centro Llorens muestra que la lateralidad puede tener relevancia cuando un niño necesita mucho esfuerzo para tareas que deberían estar más automatizadas















