Frente al uso del teclado, la práctica manuscrita confiere una mayor fijación de la información, pues consolida la memoria semántica

Su mano se desliza de manera pausada e insegura entre las dos líneas que delimitan el espacio en el que tiene que encajar la palabra que, con sus pequeños dedos, esboza una y otra vez. Una práctica que se realiza durante la infancia en el aprendizaje de la escritura y que requiere sostener un lápiz con los dedos, presionar sobre una superficie y mover la mano para trazar letras y palabras; una acción que parece sencilla pero que supone una labor cognitivo-motora compleja en la que debemos poner toda nuestra atención. “Durante los primeros años de vida, la escritura a mano constituye mucho más que una habilidad gráfica:

tura-a-mano-perjudica-el-aprendizaje-en-los-ninos-y-el-lapiz-digital-puede-ser-un-aliado.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/mamas-papas/2022-06-07/el-abandono-de-la-escritura-a-mano-perjudica-el-aprendizaje-en-los-ninos-y-el-lapiz-digital-puede-ser-un-aliado.html" data-link-track-dtm=""> es un proceso de integración neurocognitiva que contribuye al desarrollo motor, lingüístico y ejecutivo”, declara Joaquim Valls, profesor-investigador en Euncet Business School de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC).