Aunque la adicción al móvil afecta cada vez más a personas de todas las edades, parece que sus efectos sobre el cerebro aún no reciben toda la atención que merecen. Así, con el objetivo de analizar el impacto real de las pantallas, Yisas Villegas, un popular influencer de nuestro país, decidió documentar su experiencia privándose del uso del teléfono.A lo largo de este experimento de desconexión digital, que se extendió durante un total de 15 días, el creador de contenido se trasladó a una isla para potenciar la sensación de aislamiento a la que pretendía exponerse. Además, antes de arrancar su terapia de choque, se sometió a distintas pruebas médicas, entre ellas un electroencefalograma, para medir con exactitud su actividad cerebral.El objetivo, en tal sentido, consistía en monitorizar cada uno de los cambios que pudiera experimentar a nivel neurológico, partiendo de los problemas de concentración y su dificultad para mantener el foco en una sola tarea, sin saltar de un estímulo a otro, que arrastraba desde hacía tiempo, en gran medida por el excesivo tiempo que dedicaba a las pantallas.

"Tuve una úlcera por estrés hace dos años. En un momento alto de estrés de mi vida paré y me dio, así que espero que no me vuelva a pasar", confesó Jesús Villegas, del canal de YouTube A oscuras, a la profesional que le realizó un exhaustivo examen psicológico para registrar cualquier posible trastorno o síntoma que pudiese condicionar los resultados. A medida que avanzaba en su serie de vídeos, el influencer, quien en un inicio admitía su incapacidad para "meditar o poner la mente en blanco", se sumergió en un auténtico viaje de introspección en el que, además, empezó a experimentar notorios cambios en su día a día. Así, por ejemplo, en un momento dado estableció una nueva percepción del tiempo, con una sensación de que el día era más largo sin el uso del móvil.Sin embargo, no fue hasta que finalizó su experimento y se realizó por segunda vez las mismas pruebas médicas, cuando constató de primera mano el impacto real de las pantallas en nuestro cerebro y reafirmó las lecciones que aplicará en adelante en su vida, como el uso intermitente de teléfonos sin acceso a internet. "Han cambiado muchas cosas. Vais a flipar", empezó diciendo Villegas, resumiendo en un vídeo todo lo aprendido hasta la fecha.Y es que, según él mismo confesó, desvincularse de los smartphones durante un continuado periodo de tiempo le habría hecho darse cuenta de los efectos del scrolling. "Cuando abrí el móvil, pasé de cero a cien, y sentí como una angustia en mi cuerpo. Sentía hasta ganas de vomitar", expresó en su reencuentro con la especialista.Esta sensación, lejos de ser subjetiva, también se vio reflejado en la comparativa entre ambos exámenes cerebrales. "Al final es el consumo de energía que está haciendo el cerebro. (...) Esto sería un cerebro estresado", comentaba la especialista al observar el primer análisis de su actividad cerebral, destacando el "efecto tranquilizante o ansiolítico" que habría provocado la reducción del consumo de pantallas y, sobre todo, la eliminación de la habitual práctica del scrolling. Lo más llamativo del experimento, no obstante, llega al comprobar que el scrolling, que antes le generaba cierta sensación de alivio, tras el fin del periodo de prueba alteraba sus niveles de activación cerebral. "Esto es muy interesante y tiene una razón muy lógica: y es que tú venías con un estado estresado, te vas 15 días y lo que consigues son recursos para autorregularte", explicaba la neuróloga. "Antes, esa entrada masiva de información colapsaba el sistema de ese estrés y te daba una atenuación del estrés, que tiene un efecto ansiolítico", agregó.