Entre la conmoción y la desolación, de la incredulidad y la perplejidad al desasosiego ante lo que pueda estar por llegar. Otra vez. El PSOE tiembla, de norte a sur y de este a oeste, tras la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero por presuntos delitos de corrupción.“Es uno de los pocos referentes que nos quedan con credibilidad, que es querido y muy respetado por la militancia”, alega un dirigente andaluz, tras la desafección de Felipe González y otros referentes históricos. “Nos ha impactado muchísimo, es un bombazo”, admite. Y asume que el “dolor” y la “rabia” es aún mayor en esta federación –la que cuenta con mayor número de militantes de España–, justo tras la derrota en las elecciones del 17-M.“Todo mi apoyo al presidente Zapatero”, afirmó ayer, por primera vez en público, Pedro Sánchez, en el Congreso. Y muchos dirigentes socialistas en los distintos territorios expresan una confianza “casi absoluta” en la inocencia del expresidente del Gobierno. Pero con una prevención: “Mientras no se demuestre lo contrario”.“Cruzamos los dedos”, alegan unos; “nadie se quiere creer algo turbio, pero el auto es duro”, asumen otros“Estamos cruzando los dedos”, reconocen en la federación de Castilla-La Mancha. Su líder, Emiliano García-Page, que la víspera mostró su absoluta sorpresa al conocer la noticia de la imputación –“me deja de piedra”–, ayer confió en que el expresidente pueda esclarecer las sospechas “ante los jueces”. Porque Page también reclamó no cuestionar el sistema institucional y judicial “por frentismo barato y demagogia barata”, después de que la secretaria de organización de Ferraz, Rebeca Torró, vinculara la actuación del juez con el “quien pueda hacer, que haga” de José María Aznar para tratar de derribar a Sánchez.“Es un golpe duro, efectivamente”, admiten en la federación aragonesa. “Nadie se quiere creer que haya algo turbio... pero el auto es duro”, resaltan desde la federación de Castilla y León. Su secretario general, Carlos Martínez, advirtió ayer que el auto del juez de la Audiencia Nacional “es durísimo, sin paliativos”, con “acusaciones graves”, lo que sume a toda la militancia del PSOE en “estado de shock”. Y de “cabreo”.“Un golpe duro”, corrobora otro dirigente territorial, con asiento en la ejecutiva federal. “Quizá el más fuerte fue el de Santos Cerdán, desde el punto de vista operativo. Pero este es más moral”, recalca. En la Moncloa solo coincidieron ayer con Alberto Núñez Feijóo en que, efectivamente, Zapatero es el “faro moral” del PSOE.“Estamos estupefactos”, asumen otros cuadros socialistas. “El auto del juez es doloroso, pero minucioso y preciso”, reconocen. Y confían en que la comparecencia de Zapatero ante el juez, el 2 de junio, pueda aplacar sus temores. Pocas semanas después, el 27 de junio, se celebrará el comité federal del PSOE, sin que nadie atisbe aún cómo puede evolucionar la causa contra el expresidente.“El golpe de Cerdán fue más fuerte en el plano operativo, pero este es más moral”, admite un dirigenteEsta cita del máximo órgano de decisión del PSOE entre congresos tendrá lugar casi un año después de la última. Fue el 5 de julio del 2025, también en pleno estado de shock por la detención del hasta ese momento secretario de organización de Ferraz, Santos Cerdán, acusado de presuntos delitos de corrupción. Y aún sufrió otra convulsión, ante la dimisión de Francisco Salazar, en su caso por las acusaciones de presunto acoso sexual.El Gobierno, en todo caso, también moduló ayer en parte su primera reacción y aparcó sus críticas iniciales a la actuación del juez José Luis Calama por lawfare en su imputación a Zapatero. Pese a que el martes rehusó explícitamente utilizar este término de guerra judicial, sí vio intencionalidad política a la causa. Y la dirección del PSOE, aún más.En el Ejecutivo siguen defendiendo, como el primer día, la “inocencia” de Zapatero, y que “el auto tiene indicios, pero no pruebas”. No obstante, reconocen: “Calama no es Peinado”. “El auto es serio, es sólido”, admiten. No como la instrucción del juez Juan Carlos Peinado contra la mujer del presidente, Begoña Gómez, que denuncian que solo se sustenta en la querella de una organización ultra basada en recortes de prensa.Pero en la Moncloa insisten en que en la investigación del juez Calama no hay “pruebas concretas” contra Zapatero. Al menos, por ahora.Ni dimisión, ni adelanto electoralAlberto Núñez Feijóo cursó ayer una nueva y apremiante demanda de dimisión a Pedro Sánchez, en su primer cara a cara en el Congreso tras la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero por presuntos delitos de corrupción. “¿Qué hace todavía ahí, manchando un día más la presidencia del Gobierno de España?”, requirió el líder del PP al jefe del Ejecutivo. La embestida, no obstante, no encontró desprevenido a Sánchez, que acudió a la sesión parlamentaria dispuesto a soportar el vendaval político provocado por la investigación judicial abierta contra el expresidente. El jefe del Ejecutivo expresó todo su apoyo a Zapatero, y reivindicó la figura y el legado de su predecesor socialista en el cargo. Además, reiteró que no piensa dimitir ni adelantar las elecciones generales. “Al Gobierno se llega con votos, no con atajos”, replicó a Feijóo, entre protestas de la bancada popular. E insistió en que las elecciones generales serán en el 2027, y que, “si los españoles quieren”, seguirá otros cuatro años en el cargo. O incluso, llegó a decir, ochoMadrid, 1966. Redactor de La Vanguardia en Madrid desde 1997