Lo dije ayer y hoy lo mantengo: yo no creo que Zapatero sea el malo de esta película. Pero voy a ir más allá: tampoco creo que se trate de un caso de lawfare. No tengo ninguna razón para pensar que el juez no está haciendo lo que cree que es correcto, con más o menos acierto, como todo el mundo.
Y a lo mejor aquí te pierdo, pero voy a continuar extendiendo el argumento un poco más: tampoco creo que la oposición, en el arco que va desde Gabriel Rufían hasta la derecha liberal y democrática, esté actuando con mala fe cuando fiscaliza, insiste en que se den todas las explicaciones, incluso pide la dimisión del presidente del Gobierno. Ese es su papel. Su parte del trabajo democrático. Si en lugar de a Zapatero, un juez hubiera imputado a Rajoy, la izquierda estaría haciendo exactamente lo mismo -y estaría bien-.







