Ayer, durante el VII FORO INTERNACIONAL EXPANSI�N, le pregunt� a Alberto N��ez Feij�o en un aparte tras su intervenci�n, �cu�l es el plan? Al presidente del PP le sali� el esp�ritu gallego y respondi�: "Esperar". Y volvi� a explicar que no era el momento de tomar decisiones apresuradas ni de presentar una moci�n de censura que solo beneficiar�a a Pedro S�nchez.Tiene raz�n; es el momento de darse una pausa a la espera de la declaraci�n del pr�ximo 2 de junio, como imputado, de Jos� Luis Rodr�guez Zapatero y de la posici�n que adopten los socios y aliados del Gobierno. Entonces ser� el momento de plantear una censura a los socialistas. O no.De hecho, durante la sesi�n de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados, algunos de los portavoces que sostienen el gobierno de coalici�n progresista empezaron a flaquear en su defensa al expresidente. Hasta Gabriel Rufi�n advirti� en uno de sus habituales numeritos, que la posici�n de ERC pod�a cambiar. Ondeando los 85 folios de la resoluci�n de la Audiencia Nacional, afirm� que "estoy jodido" y que "si esto es verdad, es una mierda". Con su estilo cheli lanz� un nuevo aviso al Ejecutivo, muy diferente a las insinuaciones de lawfare que �l, otros aliados independentistas y varios miembros del PSOE y del Consejo de ministros con que se despacharon el lunes.La lectura detallada de la resoluci�n del magistrado Jos� Luis Calama pone los pelos de punta. Es demoledora en cuanto a hechos e indicios de los delitos presuntamente cometidos por Zapatero.Lo suficiente como para que hasta el propio S�nchez evitar� una defensa a ultranza de su gran valedor y se limitara a recordar la presunci�n de inocencia y a enumerar los logros obtenidos por el expresidente durante sus dos mandatos. Pero no se le ocurri� arremeter, como en otras ocasiones, contra la Justicia.Tambi�n los representantes del PNV y de Junts mostraron su preocupaci�n e incluso la portavoz de Podemos, Ione Belarra afirm� en unas declaraciones a TVE que la cosa no pintaba bien. Son demasiados casos de corrupci�n que se han venido sucediendo durante el mandato de S�nchez como para no alarmarse. Dejaron pasar los procesamientos de �balos, Garc�a y Cerd�n, agarr�ndose a que eran situaciones personales y advirtiendo que si se demostraba financiaci�n irregular en el PSOE, dejar�an de apoyarle. Pero no se imaginaban la imputaci�n del personaje que m�s ha hecho en favor del independentismo catal�n y vasco.Aun as�, desde Ferraz y desde las sedes de los partidos que apoyan al Gobierno siguen defendiendo que cualquier cosa es mejor que la llegada al poder de la derecha y la ultraderecha. Un mantra que les sirvi� en las generales de 2023 y que se ha demostrado in�til en los cuatro comicios auton�micos de los �ltimos meses. Tiene que pasar algo muy importante para la izquierda radical y los independentistas retiren su apoyo al PSOE. Y la imputaci�n por primera vez en democracia de un expresidente del Gobierno, lo es.Por eso, es importante darse una pausa. Como los centrocampistas con m�s talento del f�tbol que pisan el bal�n, observan a 360 grados y esperan el momento para dar el pase para el contraataque, o esperar una mejor ocasi�n para jugarlo. Es lo que toca ahora, no solo porque los acontecimientos pueden ser muy favorables para el PP en los pr�ximos d�as, sino tambi�n porque ser�a un error seguir las instrucciones de Santiago Abascal que ya ha pedido una moci�n de censura.Este tiempo de reflexi�n deber�a servir tambi�n para fijar una hoja de ruta respecto a las relaciones con Vox. Las elecciones al Parlamento de Andaluc�a, aunque han supuesto un triunfo holgado para Juanma Moreno, les ha dejado con la miel en los labios al no conseguir la deseada mayor�a absoluta. Ahora, tras no tener m�s remedio que dar entrada a los de Abascal en los gobiernos de Extremadura, Arag�n y Castilla y Le�n, el PP tiene que decidir si fuerza la situaci�n para gobernar en solitario o cede a las exigencias de Vox.Es un dilema que no han sabido resolver en G�nova, probablemente porque es muy dif�cil de resolver. A estas alturas, no parece que el PP vaya a ser capaz de recuperar los millones de votos que se fueron a Vox y, por lo tanto, lograr mayor�as absolutas en las pr�ximas citas electorales. Es duro de asimilar, pero en alg�n momento tendr�n que asumir que no les queda m�s remedio que pactar con un partido claramente t�xico para los populares y para Espa�a. Pero acaso �no son t�xicos EH Bildu o los independentistas catalanes?El bloque de la derecha, PP y Vox, obtuvo el 45% de los votos en las generales de 2023 y tiene mayor�a en pr�cticamente todas las comunidades aut�nomas. El 55,4% en Andaluc�a, el 54,4 en Castilla y Le�n, el 53,4 en Arag�n, el 60,3 en Extremadura, el 47,3 en Asturias, el 51,1 en Baleares, el 49,5 en Canarias, el 49,2 en Cantabria, el 47,5 en Castilla La Mancha, el 49,6 en Galicia, el 53,9 en La Rioja, el 56,2 en Madrid, el 62,1 en Murcia y el 48,4 en la Comunidad Valenciana. Tan solo flaquean en Catalu�a, con el 19,7% de los votos, el Pa�s Vasco, con el 11,3 y en Navarra con el 39,8.Ayer Feij�o record� que el PP gobierna en territorios que suponen el 75% de la poblaci�n espa�ola, aunque en la mayor�a de los casos en coalici�n con Vox. A lo mejor hay que hacer de la necesidad virtud, como S�nchez, defender la coaliciones con el partido radical e imponer luego la fuerza de su mayor�a para las acciones de gobierno.
Feij�o ordena una pausa a la espera de noticias de la coalici�n
Tiene raz�n; es el momento de darse una pausa a la espera de la declaraci�n del pr�ximo 2 de junio, como imputado, de Jos� Luis Rodr�guez Zapatero y de la posici�n que...











