“Haré todo lo posible para que cambie el Gobierno cuando crea que ha llegado el momento”, lanzó este miércoles Alberto Núñez Feijóo, y desató otra vez todo tipo de especulaciones sobre si está pensando en promover una moción de censura contra Pedro Sánchez tras la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero. No es ese, sin embargo, el plan en estos momentos del líder del PP, según transmiten en su círculo más cercano. El jefe de la oposición fía en cambio su llegada a La Moncloa a que las elecciones municipales de mayo del año que viene den la puntilla a Sánchez, a las que cree que llegará muy desgastado por el calendario judicial que tiene por delante con los distintos sumarios por casos de corrupción. Decidido a esperar, el PP sigue mientras tanto tratando de cercar al Gobierno progresista por las acusaciones contra José Luis Rodríguez Zapatero. Los populares reactivan la comisión de investigación de la SEPI en el Senado y citan a María Gertrudis Alcázar, secretaria del expresidente del Gobierno; a Cristóbal Cano, el gestor del empresario Julio Martínez; y a José Luis Escrivá, exministro y actual gobernador del Banco de España. Feijóo dejará la puerta abierta a la moción de censura ante los “hitos” judiciales que quedan por conocerse, pero el líder del PP prefiere que los alcaldes y barones socialistas paguen en mayo el coste de la corrupción y buscar un descalabro socialista que anticipe un vuelco general en las generales. El PP huye del runrún de la moción de censura porque cree que una moción fallida solo serviría para cohesionar al Gobierno y dar oxígeno a Sánchez. La verdadera moción, creen en Génova, se votará en los ayuntamientos y autonomías el año que viene, y al PP le viene mejor que el presidente socialista resista hasta entonces para que una supuesta debacle en las urnas propicie un efecto dominó que sea definitivo para las generales. La portavoz adjunta en el Congreso Cayetana Álvarez de Toledo puso voz este miércoles en el Congreso a esa tesis, según apuntan fuentes del equipo directo de Feijóo. “2.269 alcaldes socialistas se la juegan en mayo”, enfatizó Álvarez de Toledo desde la tribuna en su pregunta al ministro de Justicia, Félix Bolaños. “¡A por ellos! ¡Rematen la faena, oblíguenles a pedir el voto para una trama criminal!”. Feijóo apuesta así por no precipitar los tiempos frente a la impaciencia de la calle o de la extrema derecha para que promueva una moción de censura. Esa es su estrategia de fondo, hasta el punto de que dirigentes de su círculo más estrecho desechan cualquier intento de acercamiento con el PNV y con Junts, y llegan a decir en el caso de los independentistas catalanes que ni siquiera van a tener representación en el Congreso en la próxima legislatura porque habrán quedado superados por Aliança Catalana. Es decir, que no hay de momento intenciones de mover ficha con los socios de Sánchez, más allá de meterles presión, como hizo Feijóo este miércoles, y de retratarles por seguir sosteniendo al Gobierno progresista pese a los casos de corrupción. Ahora bien, el líder del PP dejará la puerta abierta a la moción de censura, porque no puede descartarla por completo ya que quedan “hitos judiciales” que podrían dar un vuelco al escenario político, admiten en su entorno ―donde explican que no es lo mismo una sentencia, como la del caso Ábalos, que una imputación, como la de Zapatero― y porque le interesa mantener la tensión en el Gobierno con el interrogante de si podría hacer ese movimiento. La táctica del PP para despojarse de la presión será endosar la responsabilidad a los socios de Sánchez, como se están encargando de hacer todos los dirigentes populares. “No nos faltan ganas, nos faltan votos”, enfatizó este jueves la portavoz del PP en el Senado, Alicia García, que reflexionó que el PP “no va a regalar una victoria a Sánchez con una moción fallida, porque faltan cuatro votos”. “La reflexión la tienen que hacer los socios de Sánchez”, remarcó García, y les reprochó sus “recogidas de cable parciales”, porque la mayoría de aliados han modulado su posición sobre la imputación de Zapatero tras leer el auto. Pero Vox mantendrá viva la presión sobre el PP para que promueva una moción de censura contra Sánchez, buscando un desgaste a los populares, y obliga a Feijóo a dar explicaciones sobre por qué es mejor esperar, pese a la ansiedad de la derecha para echar al presidente socialista del poder. El líder del PP argumentó este miércoles que la prueba de que está en lo cierto es que hace un año también recibía las mismas peticiones, y aguantar ha servido para conocer las nuevas tramas que faltaban por aflorar. “Hemos acertado. Hace un año había gente que me empujaba a hacer una moción de censura para confirmar al Gobierno, comprenderá usted que eso es bastante infantil”, defendió Feijóo, cuyo riesgo es que se le perciba en una posición de pasividad mientras defiende que la gravedad de los escándalos es máxima. La dirección del PP se queja de que es contraproducente que Vox insista en la moción de censura porque la aritmética es tozuda y la hace imposible, así que incidir en esa posibilidad solo lleva a la “frustración” de sus bases sociales, pero la estrategia de paciencia de Génova choca con la impaciencia de la derecha.
Feijóo prioriza la derrota de Sánchez en las municipales frente a la moción de censura
El líder popular apuesta por no precipitar los tiempos a pesar de la impaciencia de algunos sectores porque cree que un intento fallido puede cohesionar al Gobierno












