Las instituciones culturales suelen esforzarse al máximo para conseguir financiamiento. El director del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, con 156 años de historia, enfrenta un problema distinto: decidir cómo gastar las generosas donaciones que recibe.“Estamos inmersos en un entorno de apoyo, entusiasmo y posibilidades realmente extraordinarios”, afirma Max Hollein, historiador del arte austriaco que dirige el museo desde 2018 y que asumió también el cargo de director ejecutivo en 2023.Convertido en un referente cultural y una marca internacional, el Met, como también se le conoce, extiende su alcance artístico desde una colección de más de 1.5 millones de objetos hasta la organización de la glamorosa Met Gala anual. Los donantes abundan: las contribuciones y nuevos compromisos financieros para el ejercicio 2024-2025 ascendieron a 295 millones de dólares (mdd), muy por encima de las cifras que suelen recibir algunos museos rivales. El Consejo de Administración del Met parece un directorio de las grandes figuras de las finanzas, la filantropía y la cultura mundial. Hollein asegura que gran parte de su trabajo consiste en ejercer moderación frente a las oportunidades y “elegirlas realmente bien”.En una época de creciente presión política sobre las instituciones culturales estadunidenses, ese nivel de autonomía representa una gran ventaja. Hollein subraya que su objetivo es compartir múltiples narrativas, más que imponer una sola historia autoritativa del arte, mientras amplía el alcance del museo en los ámbitos digital y social.Describe su prioridad no únicamente como estabilidad financiera, sino como “relevancia, integridad y visión artística”. Dice ser un “firme creyente en conectar” objetivos que a veces parecen dispares: el éxito comercial y la misión de los artistas con los que trabaja el museo.Su visión proviene de una larga trayectoria en liderazgo. Hollein comenzó su carrera en el Guggenheim y se convirtió en director del museo a los 31 años. Antes de llegar al Met desde los Fine Arts Museums de San Francisco, fortaleció el perfil internacional de tres reconocidas instituciones en Frankfurt. “Empecé a dirigir museos muy temprano en mi carrera”.Recientemente, su atención se ha concentrado en otro proyecto ambicioso: la reapertura del Ala Rockefeller del Met el año pasado, dedicada a las artes de África, Oceanía y América.En conjunto, los distintos proyectos de desarrollo costarán al museo mil 500 mdd. “Estamos transformando aproximadamente una cuarta parte de todo nuestro sistema de galerías… actualizándolas, renovándolas, pero también reinventándolas”, explica. “Se trata de garantizar que las investigaciones más recientes, las ideas culturales más actuales, ocupen el centro de la conversación y dialoguen con nuestro tiempo”.Una renovación complejaEl Met también está aprovechando la oportunidad para reforzar su seguridad tras el robo ocurrido en octubre en el Louvre. “Las nuevas tecnologías, así como nuestro amplio programa continuo de proyectos de capital, representan oportunidades adicionales para seguir mejorando”, señala Hollein.El verdadero “gran desafío”, dice, será completar las renovaciones mientras el resto de las galerías permanecen abiertas. El Met emplea a más de 2 mil personas y recibe cada año a más de seis millones de visitantes en sus salas, además de decenas de millones más en línea.A pesar de la relativa protección financiera que le brinda un fondo patrimonial cercano a los 5 mil mdd, el museo reportó pérdidas por 4.4 mdd en 2025, frente a un déficit cercano a los 3 mdd el año anterior. Hollein considera esas cifras manejables y “modestas” comparadas con los déficits de decenas de millones sufridos en años anteriores, incluidos más de 100 mdd durante la pandemia, cuando el museo incluso tuvo que considerar vender obras de arte.