Un nuevo contexto requiere nuevas alianzas. Es la política que ha puesto en marcha el Gobierno para adaptarse al panorama internacional que está dibujando la carrera de la inteligencia artificial: una búsqueda de una “tercera vía” para esta tecnología con otros países que no quieren subirse al barco ni de EEUU, donde la IA avanza de la mano de los grandes magnates de Silicon Valley con cada vez más poder en la política pública; ni de China, un modelo en el que la IA se integra en un sistema de control político y social alejado de los estándares democráticos occidentales.
Esta búsqueda de un espacio de los países no alineados está convirtiendo en “aliados” a socios que hasta ahora habían sido lejanos. Este miércoles, España ha firmado “una alianza tecnológica en inteligencia artificial” con uno de esos países. Se trata de Canadá, que se ha replanteado por completo su relación con Estados Unidos después de que Donald Trump la amenazara con convertirla en el “estado 51” o apoyara el movimiento independentista de Alberta, la principal provincia petrolera del país.














